Ideas para montar una cocina al aire libre

Durante el verano, los fogones se trasladan fuera de casa, para que no tengas que cocinar dentro, mientras los demás se relajan en la piscina o bajo la pérgola. Toma nota porque hay opciones tanto para terrazas como para jardines, desde una barbacoa hasta un modelo con frigorífico incluido.

cocina exterior 1a
cocina exterior 1a

El verano invita a sacar los bártulos al exterior y trasladar la vida fuera de casa, incluido el trabajo entre fogones. Para ello, nada mejor que montar una cocina de exterior tan funcional como la de dentro, que te permita preparar la comida mientras te das un chapuzón en la piscina o tomas el aperitivo con tus invitados. Además, ahorras viajes y pasas menos calor que ‘encerrada’ entre electrodomésticos. Aunque un jardín es el escenario perfecto, también se pueden colocar en la terraza. Eso sí, en versión barbacoa y carrito auxiliar.

A la hora de instalarla, debes buscar una sombra. Por eso, suelen ubicarse bajo un porche, como en esta propuesta de Abimis, una pérgola o un cerramiento, vigilando que en el caso de que esté cerrado cuente con salida de humos o haya una distancia suficientemente amplia entre la zona de fuegos y el techo. Ten en cuenta, además, las tomas de agua y de luz que vas a necesitar, según vaya o no un fregadero, un frigorífico o cualquier otro aparato que deba ir conectado.

Una vez solucionado los asuntos prácticos, es el momento de crear la composición que mejor se adapte al espacio disponible y a tus necesidades. Piensa en los módulos que necesitas incorporar y en el ‘look’ que quieres que tenga (moderna en acero inoxidable, vintage en colores…). No pongas nada que no necesites, pero tampoco olvides aquellas cosas que te hacen más fácil el trabajo en la cocina, como un módulo de almacenaje extra o un lavaplatos (¿por qué no?). Foto: Accent Barbiero

Sobre el autor

Lola Marquez

Lola Márquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.