Descubre como se mezclan, en este piso madrileño, las piezas de herencia familiar con toques de color modernos

El cliente tenía claras sus peticiones y el estudio de Interiorismo SotaMuñoz supo cómo complacerlas e, incluso, ir más allá para crear una vivienda clásica y funcional a la vez.

Los dos sofás de estilos distintos demuestran el gusto por mezclar clásico y moderno.

Los dos sofás de estilos distintos demuestran el gusto por mezclar clásico y moderno.

©Carla Capdevila
Raquel Redondo periodista especializada en decoracion e interiorismo
Raquel Redondo

Periodista redactora especializada en interiorismo residencial y contract 

La esencia clásica de este piso de 115 metros cuadrados situado en el distrito madrileño de Chamartín ha sido uno de los rasgos que el Estudio SotaMuñoz ha querido preservar en su transformación. Isabel de la Sota y Ana Muñoz lo han hecho cuidando cada detalle con el objetivo, también, de hacer que la calidez y la funcionalidad se fusionaran en el conjunto.

Salta a la vista el estilo sencillo con toques clásicos de la vivienda, donde se juega con tonos claros en general y se añade alguna pincelada de color en ciertos elementos. Es esta sutil creatividad la que responde al estilo del cliente, a quien le apasiona mezclar piezas modernas y clásicas para, "no solo crear un hogar acogedor y atractivo, sino también contar una historia única", explican desde el estudio de interiorismo.

SotaMuñoz lo componen dos arquitectas de interiores que estudiaron juntas en la Politécnica de Madrid.

SotaMuñoz lo componen dos arquitectas de interiores que estudiaron juntas en la Politécnica de Madrid.

Foto: ©Carla Capdevila

La distribución del piso prácticamente se mantuvo como estaba, salvo que se integró la terraza al espacio más social para ganar amplitud y luminosidad, y se abrió el pasillo de entrada al salón, dejando espacio a la creación de un hall que no existía. La madera juega un papel de unificador de ambientes, ensalzando el estilo decorativo cálido y agradable que se buscaba desde el minuto uno de la reforma.

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©Carla Capdevila

Crear un hall que no existía

En la vivienda no existía hall de entrada y lo que hizo el estudio fue convertir el pasillo que lleva al salón en un espacio de bienvenida muy acogedor. Para ello, se empapelaron las paredes de un diseño neutro y se otorgó cierto protagonismo a elementos decorativos, como el banco y los apliques de pared. La idea era romper la sensación de pasillo y se ha conseguido.

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El salón es un lienzo en blanco lleno de historia

El salón se presenta como un lienzo en blanco para la creatividad, enmarcado entre el pavimento de roble, las paredes blancas y las sencillas molduras. Los dos sofás se presentan con estilos muy distintos -clásico y moderno-, pero si hay una pieza que destaca especialmente es la mesa de centro de cristal y latón, heredada de los abuelos, y que aporta un toque de historia y personalidad a la vivienda.

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Un comedor ganado a la terraza

El propietario suele invitar mucho a sus amigos y familiares a casa, de ahí que el comedor debía resultar uno de los espacios clave del proyecto. Y así se hizo: se ubicó donde estaba la terraza y se delimitó por una pared de ventanas que ofrecen mucha luz natural y la sensación de comer al aire libre cuando éstas se abren. Las sillas de los años 60 contrastan con la lámpara más moderna, negra, al igual que otros detalles.

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Desayunar en la cocina

La cocina, antes muy oscura, ha vivido un cambio sublime al diseñarse en color blanco para ganar luminosidad. A petición del cliente, se incluyó también un espacio para sentarse a desayunar en forma de barra con un mueble donde colocar la cafetera y la tostadora.

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Un verde suave para el dormitorio principal

En el dormitorio principal se optó por subir el tono respecto al resto de la vivienda. De esta forma, se eligió un papel que imita el lino en un tono verde suave que fomenta la tranquilidad que requiere un buen descanso. El cabecero recorre la pared y se complementa con unos apliques de lectura que siguen la paleta de colores de la estancia. La cama se dejó inmaculada, en blanco, sin necesidad de vestirla de color.

Papel pintado para el baño
©Carla Capdevila

Papel pintado para el baño

En el baño principal, el revestimiento de azulejo de gran formato en color piedra se combina sabiamente con un papel decorativo con la misma paleta cromática, pero con un dibujo que aporta carácter. Y los detalles en negro incrementan ese toque sobrio que se busca.

©Carla Capdevila

Baño infantil atemporal

En el baño de los hijos, el papel pintado se escogió en un color verde dulce y suave, lejos de connotaciones infantiles, como el mueble de madera de roble con el detalle rayado en la parte superior, a juego con las baldas de la pared.

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