Las 10 cafeterías más instagrameables del mundo

El café de especialidad y la cultura de ‘las cosas bien hechas’ arrasan en las calles de todo el mundo y se convierten en los espacios más cool de cualquier ciudad

Las cafeterías ya no son solo cafeterías: ahora son mitad coffee, mitad bakery y se esconden en locales donde la arquitectura, el diseño y los materiales se unen para ofrecer la experiencia perfecta

Las 10 cafeterías más instagramizables del mundo
Las 10 cafeterías más instagramizables del mundo
Foto: The Budapest Café

Café de especialidad. ¿Moda o religión? Sea lo que sea, lo amamos. Pero hay algo que amamos aún más: sus locales. Y es que es curioso cómo cuando tienes un producto de calidad (gracias al creciente gusto por volver a los orígenes, a ‘las cosas bien hechas’ y al fuerte impulso por parte de la comunidad del ‘moderneo’) atrae con fuerza crearle una buena identidad visual y -no siempre, pero sí muchas veces- diseñar un local del que enamorarse al primer vistazo.

Desde hace unos años ocurre que el concepto de buen café viene siempre rodeado de un precioso y currado universo, en forma de cafetería, donde se presta muchísima atención a al diseño y la decoración. Y es que ahora no solo sirven café: los panes artesanos y la bollería y pastelería ejecutadas al milímetro lo impregnan todo. También los ingredientes del interiorismo: cómo iluminamos los espacios, cuál es la paleta de colores que derrita nuestros sentidos, qué materiales usaremos (¿serán sostenibles?) y cómo mostramos el producto son cuestiones reformuladas y convertidas en la obsesión de cada nueva cafetería que sube la verja. ¿El resultado? Un tablón de Pinterest infinito que ya no es solo fachada: atesora producto y diseño de calidad, ¡y eso es sin duda lo mejor de todo! 

Sigue leyendo y descubre las cafeterías más instagrameables del mundo. Seguro que te llevarás alguna idea de decoración para tu cocina o comedor

 

Sobre el autor

Beatriz Jarauta Romero

A veces redacción creativa, otras dirección de estilo en fotografía. Me encanta perderme entre revistas y cuentas de diseño, hacer fotos, viajar y cruzarme con sitios donde se coma muy -muy- bien. Cotillear las lámparas de las casas de la gente desde la calle me provoca una felicidad que no puedo explicar.

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