Las cocinas alargadas son habituales en pisos urbanos y, aunque a priori puede parecer que tienen pocas posibilidades estéticas y funcionales, lo cierto es que con ingenio y proporción pueden dar mucho juego y no tener nada que envidiar a las anchas y cuadradas. Con una distribución en línea, en L, incluso en U, para que resulte cómoda es necesario que el espacio de paso del pasillo mida, al menos, 90 cm.  

Para quitarlas todos los complejos, lo primero es abrirlas al recibidor, al salón o al comedor, para multiplicar sus metros visuales al instante. Después, mucho blanco (es su color principal), una barra de desayunos por aquí, una balda por allí… Estas nueve propuestas son toda una inspiración. Sus ideas te ayudarán a convertirla en la cocina de tus sueños, pese a su planta y su tamaño.

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 Completa y en paralelo
Foto: María Pujol Interiorismo: Batte Interioristas

Blanca y en paralelo

El blanco es la mejor opción, que no la única, en cocinas alargadas, ya que amplía el espacio disponible, potencia la luminosidad y de paso da un plus de higiene y limpieza. Este ambiente se ha vestido de este color de suelo a techo y el resultado no puede gustarnos más. Además, el 'total white' ha permitido disponer de un frente con armarios superiores, que no abigarra el espacio.

Con una disposición en paralelo, con la zona de fuegos frente al fregadero y con un paso cómodo entre ambos, la funcionalidad también está asegurada. Toma nota del zócalo alto que crea la imagen de U y que refuerza la sensación de unidad. 

Con una estantería abierta que actúa de tabique
©Doble Coco Estudio Interiorismo: Bárbara Aurell

Con una estantería abierta que actúa de 'tabique'

Las estanterías abiertas se han convertido en uno de los elementos divisorios preferidos por los interioristas, ya que delimitan o unifican, sin perder ligereza, capacidad de almacenaje ni luminosidad. En esta cocina abierta al salón, además, actúa como barra de desayunos, que puede hacer también de mesa de trabajo, según el momento del día.

El diseño de esta estantería abierta también merece un apunte. Por un lado, por su fuerza visual por dimensiones y color, el negro 'rompe' con la estética tanto del salón como de la cocina y reclama un papel principal. Y por otro, por el tamaño y disposición de las baldas, que ofrece más espacio para guardar y se adapta a las necesidades . 

Con un banco que unifica
DAVID ZARZOSO INTERIORISMO: Forma Arquitectura

En L y con un banco que conecta ambientes

Aunque normalmente en este tipo de cocinas, la distribución en línea es la más usual, lo cierto es que también funciona muy bien la planificación en L, como esta. Aquí, la parte larga acoge una encimera con fregadero y placa que se alarga hacia el salón con un banco de madera, con cajones inferiores, estableciendo una sintonía visual perfecta. Mientras que la zona corta de la L, cuenta con la ventana y el frente de electrodomésticos y armarios que, incluso, es de otro color. 

Para que esta fusión funcione, es importante que los muebles no sean los típicos de cocina, sino que pertenezcan al salón. Además, en cocinas alargadas es preferible no poner tiradores y usar, en su defecto, uñeros o puertas con sistema push.  

cocina con barra estrecha
The Dream Lab

Con una barra estrecha

En esta cocina llena de luz y vistas al exterior, se ha colocado una barra estrecha con dos taburetes, que cuando no se usan se pueden guardar debajo. Aunque la caja es blanca, se ha jugado con las pinceladas azul índigo en la zona inferior, la lámpara de suspensión y el jarrón que producen un impactante efecto visual y hacen que no echemos de menos una planta cuadrada y sobrada de metros. A veces, el atrevimiento puede jugar a tu favor... ¡y el color también!

Con una ‘pared’ de acento
Javier Orive

Con una ‘pared’ de acento

Los electrodomésticos negros de suelo a techo diseñan una auténtica pared de acento, frente al gris dominante, que acapara las miradas y hace que te olvides del resto. Nos gusta la distribución que se abre al comedor y al salón y dispone de una península que crea dos frentes de trabajo enfrentados, una solución mucho más cómoda para el día a día. 

Mini-barra de desayunos en la cocina
©Amador Toril - Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia

Con armarios hasta el techo

En cocinas que solo permiten muebles en uno de sus lados, como esta, piensa en vertical. Para ello, una buena idea es subir los muebles hasta el techo, potenciando, así, la sensación de altura y sacando mayor partido al espacio. Otro aspecto a copiar de esta propuesta es la minibarra de desayunos que se ha colocado en la pared, dejando libre la encimera para su cometido diario. 

Con un suelo con encanto que conquista al instante
Mercè Gost Interiorismo: MariaODENA Studio

En U y con un suelo que marca la diferencia

La distribución en U de esta cocina facilita las tareas y resulta cómoda para el día a día. Para no perder centímetros se ha usado la península como nexo y separación con el salón, favoreciendo la comunicación entre ambos ambientes, pero manteniendo las distancias. Para marcar aún más las diferencias y ser, al mismo tiempo, prácticos se ha elegido otro pavimento para la cocina, más idóneo y resistente que el suelo de madera que viste el estar, pero ¡igual de bonito!

Sin muebles altos

Con balda en lugar de muebles altos

La regla general está clara: si tu cocina es pequeña y alargada, como esta, evita los muebles altos, ya que aunque sean blancos pueden encogerte a ti y a la cocina y y obstaculizar la visión. Si no quieres renunciar a espacio para guardar, las baldas son una buena alternativa. Coloca una o dos, en función del espacio, y pon en ellas lo que usas habitualmente. Así, además, ahuyentarás la sensación de vacío y pared desangelada.  

Con barra

Abierta y con barra-barrera

El ingenio puede ser tu mejor herramienta cuando necesitas rentabilizar los metros y sacar partido a una planta alargada. Esta cocina es una muestra de ello, ya que se amplía abriéndose al salón, pero mantiene su propia independencia y personalidad, gracias a su barra-barrera. Esta cumple su función como office de diario o mesa de trabajo puntual pero, al mismo tiempo, establece límites visuales con el estar, para eso de 'juntos, pero no revueltos'.