Este sofisticado apartamento de 120 metros cuadrados pertenece a una familia extranjera que lo considera su segunda residencia. Está situado en Palma de Mallorca y, más concretamente, en el encantador barrio de Santa Catalina, típico de pescadores y actualmente considerada una de las zonas más de moda de la capital balear.

En manos del despacho de Jaime Salvà, Arquitectura & Interiorismo, se ha renovado completamente con el objetivo de crear un espacio funcional con una sensibilidad especial por el diseño. Para ello, se ha contado con la colaboración del interiorista Ondrej Zdercik que ha conseguido fusionar un estilo chic e industrial.

 

Dormitorio paredes oscuras abierto baño

Cabe destacar la ubicación del apartamento en la última planta del edificio, lo que le aporta la singularidad de unos techos inclinados que, en algunos puntos, alcanzan alturas impresionantes, tanto por la cubierta como por los diferentes niveles de los forjados.

Otra de sus particularidades ha sido el deseo, tras la demolición, de preservar elementos originales, como la piedra local de Marés en los pilares estructurales y los muros, así como dejar las vigas vistas. El uso de materiales naturales, como la madera y el mimbre, se combinan cuidadosamente con otros elementos más industriales, como las chimeneas, y el toque clásico de los paneles de molduras.

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© Mauricio Fuertes

Zona de día diáfana y muy luminosa

La zona de día, que engloba el salón, el comedor y la cocina de concepto abierto, presume de recibir mucha luz natural gracias a los numerosos ventanales que recorren este ángulo del apartamento en forma de L. En el centro, uno de los pilares estructurales que se han mantenido de piedra de Marés, típica de la isla.

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Butaca, de Molteni & Co. Ventilador, de Faro.

© Mauricio Fuertes

Mezcla de estilos clásico e industrial

Los elementos estructurales de origen de la vivienda se combinan armoniosamente con toques de elegancia clásica, como los paneles en las paredes con molduras y elementos industriales, como la chimenea visible en el salón.

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Grifería, de Icónico. Horno y bistro, de Smeg.

© Mauricio Fuertes

Cocina abierta de piedra caliza

La cocina abierta se fusiona con el comedor y el salón ofreciendo una sensación de amplitud y optimización del espacio. Tanto la isla como el fregadero están elaborados con la misma piedra caliza 'gris zarzi' que el pavimento

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Muebles, D'Oliver.

© Mauricio Fuertes

Un comedor de sabor natural

El mismo pavimento de piedra de la cocina se extiende hasta los ventanales, abarcando también el comedor e incluso todo el recorrido del pasillo que conduce a la zona de noche. Es en el comedor donde se desprende más el uso de materiales naturales, como la madera y el mimbre, sin con ello eclipsar la arquitectura circundante.

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Mecanismos, de Jung.

© Mauricio Fuertes

Un paso elegante entre dos ambientes

En contraste con los paneles de molduras en blanco 'tráfico' de la zona de día, encontramos el elegante color verde botella en las paredes del pasillo que conduce a la suite. Dicha elección cromática actúa como envolvente para recrear un recorrido entre el área más vital de la casa y el más recogido e íntimo.

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Ventilador, de Faro.

© Mauricio Fuertes

La calidez de la madera protagoniza el dormitorio

El mismo verde de las paredes del pasillo continúa en el dormitorio principal, cuyo techo se reviste de vigas vistas, el mismo material del pavimento, este en madera de roble en espiga. El color negro mate industrial de la chimenea preside un rincón, junto al balcón.

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© Mauricio Fuertes

Vestidor separado con correderas de cristal

La suite del apartamento cuenta con un baño que se conecta de manera fluida con el vestidor. Este, con muebles abiertos y cerrados y situado más cerca del dormitorio y separado visualmente por unas puertas correderas acristaladas, comparte la misma luminosidad.

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Grifería, de Icónico.

© Mauricio Fuertes

Baño en suite retroiluminado

Uno de los detalles más especiales de la reforma es la inclusión de las griferías de cobre cepillado, un acabado que también muestran los mecanismos. Aprovechando la altura en la zona del vestidor, se creó un pequeño altillo para el almacenamiento.