Cuando entras en un baño de cualquier proyecto residencial e incluso hotelero, es habitual que la ducha cuente con una mampara. Es el elemento que se suele poner para proteger dicho el espacio de la acción del agua (salpicaduras, chorros, etc.). Y también sirve para delimitar visualmente dicha zona y hacer que quede más recogida. Y según los acabados de la mampara, también tiene el uso de preservar la intimidad del usuario, al hacer que el cristal sea mateado o texturizado.

Pero no estamos aquí para hablar de mamparas, sino de aquellas alternativas que cada vez más se suelen ya ver en proyectos que apuestan por cierta singularidad en el baño. Suelen ser elementos hechos a medida, diseñados respondiendo al estilo de la vivienda y con materiales muy diversos.

 

 

Adiós mamparas, hola originalidad

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Stela Rotger. Júlia Casals

Muro separador

En disposiciones donde el lavabo queda justo al lado de la ducha, sustituir la mampara por un muro de obra es la alternativa más habitual en estos baños. La propia profundidad de la ducha evita que el agua salpique fuera. 

Murete a media altura
Jordi Canosa. Pia Capdevila Interiorismo. Estilismo: Mar Gausachs

Murete a media altura

Diseñar un murete a media altura como alternativa a la mampara es la opción para separar la ducha de la zona del lavabo, pero sin que resulte un elemento excesivamente invasivo. Y es que deja pasar la luz y, al mismo tiempo, permite utilizarse su parte superior como estante. 

 

Ducha en un cubo de obra
Adrià Goula. Estudio Núria Selva NSV Arquitectura & Experiencias

Ducha en un cubo de obra

Si la distribución lo permite, en baños de planta rectangular y cierta anchura, la ducha puede ubicarse en el centro pero, en lugar de perimetrarse entre cristales, se hace entre paredes. El resultado es una ducha que simula un cubo de obra y que garantiza mucho la intimidad. Si se pinta del mismo color que el resto de las paredes del baño, conseguirá integrarse perfectamente.

Una estantería de obra
NokNok

Una gran estantería de obra

Una alternativa a la mampara de la ducha, pero también al mueble de almacenamiento del baño, es una pared que hace de separador, pero con cierta anchura para aprovechar su interior con huecos y estantes. Obviamente, esta alternativa se ha de hacer a medida y de obra, y darle los mismos acabados que el conjunto.

Un separador sencillo y original
Hemant Kanojiya para Unsplash

Un separador sencillo y original

Si pasamos a la opción del cristal como alternativa a la mampara, según el diseño elegido -y aunque compartan el mismo material-, no tienen nada que ver. Esta pieza sencilla, de cuarterones enmarcados en negro y vidrio texturizado puede ser una gran idea para delimitar el espacio de la ducha.

Cortina fija de cristal
María Pujol. Navarro Estudio

Cortina fija de cristal

A simple vista, se trata de un baño diáfano cuya zona de la ducha se ha querido delimitar por cuestiones prácticas, pero sin perder la conexión visual. El recurso ha sido una ducha con cortina fija de cristal enmarcada con el mismo acabado dorado que los espejos y las griferías.

 

Doble puerta de cristal para acceder a la ducha
Trad Home

Doble puerta de cristal para acceder a la ducha

Siguiendo con la idea del cristal con cuarterones negros, se puede crear esta entrada a la ducha, potenciando la sensación de ser un espacio propio dentro del baño. La doble hoja se divide en una parte fija y otra abatible que se abre hacia afuera que nada tiene que ver con una mampara al uso.

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María Mira. Estudio Anabel Soria

Mampara de líneas más actuales

Por la forma sí puede recordar una mampara, pero por el diseño de los acabados y la disposición de la ducha, valdría como una alternativa más actual. Su estructura negra -a conjunto con los detalles del baño- de doble hoja aporta el toque diferenciador.