La madera ha sido tradicionalmente sinónimo de calidez, de confort. No obstante, aunque siempre ha seguido presente en nuestros hogares en forma de mesas robustas, de sillas, aparadores… durante una buena temporada ha abandonado las paredes, cubiertas en su lugar por papel pintado o simplemente pintadas en todo tipo de colores.

“Pero las cosas están cambiando. En los últimos tiempos cada vez se impone más la tendencia boiserie, eso sí, en su versión más chic”, según José Miguel Simón, interiorista y director de Iconno, quien analiza esta tendencia a través de piezas emblemáticas.

La firma Rimadesio, por ejemplo, cuenta con su recién estrenado sistema Modulor, una propuesta que combina piezas de diferentes dimensiones (módulos) que se colocan con una estructura sobre la pared, adaptándose a cualquier superficie y tamaño. Además, integra múltiples funciones. Por ejemplo, puede configurarse con elementos suspendidos, combinado con puertas...

El nivel de personalización de los Modulor es casi infinito. Rimadesio ofrece nada menos que 184 acabados entre los que destaca el de madera de nogal (con una exclusiva textura ondulada). Por otro lado, la estructura, de aluminio extruido, está disponible en 38 colores de su colección Ecolorsystem (se trata de la última generación de pinturas al agua, ecológicas y libres de sustancias nocivas). Además, incorpora una iluminación LED tanto superior como inferior y su montaje es sencillísimo.

Modulor ha generado un auténtico furor en el entorno profesional del diseño. Tanto es así que la revista Elle lo ha nominado para sus premios EDIDA (Elle Deco International Design Awards), los Oscar del mundo del interiorismo, que se fallarán en abril de 2020, durante el próximo Salone del Mobile de Milán.

Pero no es el único. Otras grandes firmas se suman a la tendencia. Ese es el caso, por ejemplo, de Siematic y su modelo de cocina Pure, también en madera de nogal, que cubre paredes, armarios, islas y hasta los grandes electrodomésticos.

Cocina con paredes forradas de madera

Recuperamos así una tendencia que alcanzó su momento álgido en Francia durante los siglos XVII y XVIII. Eso sí, superando la barrera de los palacios y las mansiones para dejar que se cuele en nuestros hogares, y en una versión mucho más minimalista.

Súmate a ella y convierte tu casa en el mejor lugar posible para pasar el invierno. Imagínate rodeada de esa calidez, tumbada en el sofá con tu mantita, un buen libro… ¿hay mejor forma de disfrutar de la temporada? Porque la madera no solo da ese calor de hogar, sino que también alimenta tu imaginación trasladándote, por ejemplo, a una cabaña en medio del bosque, rodeada de nieve… o, más apropiado para otras estaciones, al camarote de un barco en alta mar…