“Si no vives en ellas, las casas se estropean”. Este es el temor de muchas personas mayores y no tan mayores, preocupadas por sus propiedades vacías. Y no es que se estropeen por arte de magia, pero sí es cierto que la falta de uso, a medio y a largo plazo, puede llegar a oxidar o a estropear algunas instalaciones o mobiliario de nuestra vivienda si se ha mantenido cerrada durante un tiempo considerable como el que ha durado la cuarentena por el COVID-19.

Dos meses después de no poder salir de nuestra localidad ni de visitar otros espacios que no fueran nuestras propias casas, la mayoría de regiones sanitarias de España han entrado ya en la fase 1 de desconfinamiento, hecho que les permite a sus habitantes poder desplazarse a sus segundas residencias, siempre y cuando formen parte de la misma provincia. Pero, tras dos meses sin haber sido habitadas, es posible que nos encontremos con alguna sorpresa desagradable: desde una posible okupación, a distintos tipos de averías, de deterioros o de plagas de insectos, totalmente normales y derivadas de la falta de uso o mantenimiento prolongado.

Así que, al margen de si contamos o no con un seguro de nuestra segunda residencia, vamos a dar un repaso a los elementos que deberíamos revisar cuando lleguemos a nuestra casa veraniega de playa, de montaña o de interior, y que en España suman hasta 6 millones de casa.

Supervisar los accesos
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Supervisar los accesos

Lo primero que deberíamos hacer cuando lleguemos a nuestro segundo hogar es comprobar que los distintos accesos a la vivienda se mantienen en perfecto estado y que las puertas no han sido forzadas ni estropeadas por inclemencias meteorológicas.

Puedes hacer lo mismo con todas las ventanas, revisando también si las puertas se abren y se cierran correctamente y que las bisagras cuentan con la lubricación adecuada, así como el estado de las persianas.

Abrir las ventanas y ventilar
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Abrir las ventanas y ventilar

Especialmente importante después de dos meses o más de encontrarse cerrada, ventilar la casa nos permite oxigenar eficazmente los espacios, reducir la transmisión de virus, frenar las alergias y evitar daños por condensación. Así que, una vez dentro, abre todas las ventanas de casa por, al menos, media hora, y deje que el aire exterior circule y renueve el espacio interior, eliminando también posibles malos olores.

Revisar las instalaciones
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Revisar las instalaciones

Empieza por el cuadro eléctrico, subiendo los diferenciales por orden, y luego repite la operación con el gas y la llave del agua, poco a poco para evitar que el agua salgue de golpe con toda su presión.

No te olvides de revisar el estado de la caldera, así como los electrodomésticos. La supervisión de estos últimos puedes ir haciéndola más paulatinamente y a medida que necesites utilizarlos (por ejemplo, el lavavajillas, pero no te vayas del fin de semana sin haberlo puesto en marcha una vez).

A las puertas del verano, también es especialmente importante que eches un ojo al estado de las mosquiteras, del aire acondicionado, de los ventiladores y de los toldos y otras soluciones contra el calor.

Limpieza general y a fondo
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Limpieza general y a fondo

Siempre imprescindibles, pero más aún en esta época de lucha contra la pandemia del coronavirus, en la que la higiene personal y la de los espacios ha adquirido un nuevo significado. En el artículo Cómo y qué limpiar y desinfectar en casa durante la cuarentena te dábamos ideas para tener una casa reluciente y libre de virus, un proceso que, por supuesto, deberías poner en marcha también en tu segunda residencia. Por ejemplo, también es una buena idea limpiar a fondo la nevera y el congelador antes de ponerlos en marcha.

La limpieza a fondo de los espacios del hogar nos permitirá también detectar posibles plagas de insectos o humedades y salitres generadas por malas condiciones climatológicas, especialmente comunes en casas de playa.

Si tienes jardín y/o piscina, pon especial atención al estado del césped y de las plantas, y pódalo, riégalo y límpialo, así como a las instalaciones de la piscina o de la barbacoa, y elimina todo el polvo o la grasa que hayan podido acumular durante este tiempo.

Puesta a punto para el verano
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Puesta a punto para el verano

Al igual que hemos hecho con nuestra primera residencia, nos toca repetir el proceso en nuestra casa de fin de semana. Ha llegado la hora de quitar los materiales más gruesos y cálidos, como las alfombras, algunas cortinas, cojines o mantas, y sustituirlas por telas más ligeras, suaves y coloridas, que nos den más confort térmico con las altas temperaturas del verano. Quita, lava y almacena los nórdicos y la ropa de cama de invierno y llena de alegría todos los rincones de casa con una deco más veraniega y preparada para las altas temperaturas que tenemos cada vez más cerca.

Y, por último, llega uno de los momentos más esperados del año: el de la puesta a punto de terrazas, balcones, jardines y demás exteriores que se convertirán en tus espacios favoritos durante los meses más cálidos del año. Revisa el estado de parasoles, mesas, sillas, cojines, tumbonas, menaje de mesa, puntos de luz y demás utensilios que utilizarás en verano y que, en caso de estar deteriorados, ya puedes sustituir ahora con el fin de empezar las vacaciones con una segunda residencia de diez.

Espacios comunes
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Espacios comunes

Aunque es posible que algún otro vecino ya lo haya hecho antes que nosotros, si formamos parte de una comunidad, conviene también revisar los espacios y las instalaciones comunes, poniendo el foco en los mismos aspectos que hemos tenido en cuenta en nuestros espacios privados: desde la acumulación de polvo o grasa, a la presencia de plagas de insectos, a humedades o bombillas fundidas y todo tipo de deterioros y averías en las puertas de entrada y de salida.