En pleno Valle de Guadalest, Alicante, se encuentra el VIVOOD Landscape Hotel & 5E Spa, un proyecto del arquitecto Daniel Mayo que fusiona a la perfección ecología, sostenibilidad y bienestar.

El joven segoviano tenía en mente realizar un proyecto innovador en el sector turístico, y lo consiguió diseñando el primer hotel paisaje en España.

Con más de 80.000m2 de terreno y rodeado de montañas y de flora mediterránea, la finca busca apelar a todos los sentidos del huésped conectando con la naturaleza más pura. Así, las 5 “E” que acompañan su nombre hacen referencia y honor al entorno, encanto, emoción, exclusividad y factor ecológico del mágico lugar en el que el vidrio toma un papel principal.

Y es que en un espacio donde el exterior es fundamental, este elemento aporta esa relación entre naturaleza e interior manteniendo todas las condiciones de confort que deben acompañar a un hotel.

 

Habitaciones exclusivas en un entorno privilegiado

Con un total de treinta y cinco habitaciones exclusivas, estas se dividen en diez Villas privadas, cuatro Pool suites y veintiuna Suites dobles. Todas ellas comparten un diseño minimalista, pero sin olvidar el lujo y la comodidad.

Las suites consisten en cubículos privados de unos 27m2 compuestas por tres paneles de madera y uno de vidrio, adaptándose totalmente a la orografía. Es por eso por lo que se accede a ellas por una pasarela o una escalera, dependiendo de la parcela donde se ubican y reiterando uno de los objetivos del arquitecto: “se trata de adaptarse al paisaje, no de alterarlo”.

En cuanto a las Villas, son habitaciones equipadas con todo tipo de tecnología domótica de unos 70m2 que cuentan con un salón panorámico, una terraza solárium, una piscina climatizada al aire libre, dormitorio con cama 2x2 metros y pantalla de cine, vestidor y baño con ducha efecto lluvia con vistas al monte.

El vidrio juega un papel crucial en todas las estancias, acercando las vistas panorámicas a un espacio totalmente integrado en la naturaleza y con una huella ecológica mínima en el paisaje gracias a que todos los módulos fueron prefabricados en un taller y posteriormente transportados hasta el emplazamiento para reducir el impacto en el privilegiado entorno.

 

El vidrio como elemento mediador y protagonista

Un gran ventanal panorámico se alza desde el techo hasta el suelo de cada habitación y frente a la cama, convirtiéndose en el único elemento que separa al huésped de la naturaleza y el interior del hotel, aportando una iluminación natural única. Este elemento, diseñado por el grupo Guardian Glass, se convierte en el mediador entre huésped y naturaleza, además de funcionar como aislante acústico.

Así, las principales soluciones escogidas para el proyecto son del modelo Guardian Sun, ofreciendo transparencia total y con una mínima alteración de la coloración del espectacular paisaje. Se trata de un vidrio inteligente que aísla del exterior, filtrando la entrada del calor en verano y del frío en invierno, logrando no solo aportar la mayor comodidad, sino también un ahorro de energía, reiterando el compromiso del hotel con el respeto hacia el medioambiente.

 

Instalaciones de ensueño

Entre las instalaciones comunes se encuentran dos piscinas panorámicas o “infinity pool” que se funden en el paisaje, un lujoso Spa, un restaurante especializado en slow food, una lounge bar y pool bar y salas de reuniones adaptadas para empresas, todo ello en mitad de sus casi 80.000 m2 cuadrados de parcela de los que solamente el 7,22% están edificados.

Dormitorio de una de las villas
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Dormitorio de una de las villas

Con vista panorámica al espectacular paisaje. Foto de Alfonso Calza.

Infinity pool
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Infinity pool

Una de las piscinas comunes del hotel. Foto de Amanda González.

Suites
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Suites

Suites dobles integradas en el entorno. Foto de Amanda González.

Villas privadas
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Villas privadas

Vista exterior de las villas con piscina privada. Foto de Alfonso Calza.