Una villa de vacaciones para la familia, para disfrutarla todo el año y con magníficas vistas sobre la Cala de Aiguablava (Costa Brava). Este es el proyecto de Frans Bonet, que busca integrar el exterior con el interior de la vivienda. El punto de partida fue actualizar la casa reorientando estancias, con el objetivo de potenciar que los privilegiados exteriores formaran parte del interior en todas las estancias. Y se consiguió con el juego de alturas del terreno, los amplios ventanales y terrazas y una puesta en escena luminosa y muy sofisticada. Frans Bonet, en colaboración con los propietarios, consiguió dar fluidez armónica, potenciando los espacios abiertos

Un lugar privilegiado

La Cala de Aiguablava (agua azul), ubicada en Begur (Girona), es una de las más exclusivas de la Costa Brava. Destaca por su explosivo y casi salvaje entorno natural y el bello contraste entre sus aguas en tono turquesa y la arena dorada que la rodea. Sabedores de ello, los propietarios de esta magnífica villa no dudaron en adquirirla y convertirla en su refugio familiar de vacaciones y fines de semana. Necesitaban que su casa fuera acogedora todo el año: fresca y ligera para disfrutarla en verano y cálida para el frío invierno. Afrontaron algunas obras, restauraron elementos y rediseñaron el espacio con la ayuda de Frans Bonet, artífice de este proyecto.

Materiales naturales 

Apostó por materiales de alta calidad, tejidos con mucha riqueza en sus texturas y en colores naturales y elementos artesanales que unifican y dan continuidad a todas las estancias de la casa. No en vano cabe recordar que el interior se nutre de la belleza exterior y busca equilibrarse con ella, por lo tanto los elementos escogidos para la decoración juegan con las gamas cromáticas del paisaje y apuestan por materiales procedentes de la naturaleza. Tal vez por ello el continente es absolutamente blanco (suelos, techos y paredes), para reflejar la luz y convertirse en un marco en el que destacar las piezas de mobiliario y los complementos que visten la casa. Es un todo (in&out) en absoluta armonía.

Para diseñar el paisaje circundante, Bonet trabajó mucho los exteriores, de forma que se disfrutaran a cualquier hora del día, durante todo el año y desde cualquier punto de la casa. “Hemos creado diferentes zonas de relax, así como un pabellón con cocina y comedor para poder ser usado todo el año”, asegura el responsable de este proyecto, Frans Bonet. Sin duda, más que una segunda residencia y un lugar de vacaciones, esta es una casa en la que a uno le apetece quedarse, dejarse imbuir por el mar, la lámina de agua de la piscina, el jardín y el paisaje de la Cala de Aiguablava. No es un hogar al uso, es el hogar en mayúsculas.

Una casa con buenas soluciones

Esta villa señorial –diseñada a diferentes alturas, con impresionantes vistas sobre el mar y un paisaje natural que se disfruta durante todo el año y desde cualquier rincón de la casa– es lo más parecido al lujo que apuesta por las sensaciones y la experiencia a partir de materiales nobles y de calidad, las propuestas de volúmenes que juegan a encadenarse y crecer sobre el terreno y los tonos que engaman para aunar el paisaje exterior y el interior de la casa. La apuesta ha sido clara: distribuir para integrar, iluminar y disfrutar; crear un espacio fresco y cálido para las diferentes estaciones del año; y decantarse por un refrescante color blanco en suelos, paredes y techos que permita dar protagonismo al contenido que viste la casa y aporta estilo y personalidad.

Con vistas al mar
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Con vistas al mar

Una residencia señorial con estructura mediterránea y ciertas notas clásicas.

Lámina de agua
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Lámina de agua

El comedor exterior es un espacio de diseño vestido con sillas Panton, de Vitra, donde se disfruta de la piscina y las vistas. El diseño de la piscina es el de una lámina de agua
nivelada con el suelo que la circunda, aportando sensación de orden y equilibrio arquitectónico.

El salón
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El salón

Mesas de centro de madera de Azul Tierra. Cuadro azul de Lluis Lleó adquirida en Galeria Marc Domènech; al fondo, librería diseñada por Frans Bonet con obra de la Escuela Sevillana (del siglo xvi). Chaise Longue LC4, de Le Corbusier. Escultura en piedra de Agustín Cárdenas, en Galeria Marc Domènech.

Un lugar de descanso
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Un lugar de descanso

Las ventanas abiertas y la luz natural, protagonistas del espacio. 

Un rincón del salón
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Un rincón del salón

Con consola adquirida en Mavi Lizan con lámpara Atollo; en la pared, tapiz de Josep Royo (1975), y butacas de Pierre Jeanneret tapizadas en borreguillo por Tapicerías Teixidó.

El Comedor
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El Comedor

Obra (en papel) de Lluís Lleó, adquirida en Galeria Marc Domenèch. Sillas Fishbone, de Hans J. Wegner, editadas por Carl Hansen & Son. Lámpara PH Artichoke, de Louis Poulsen. Alfombra en fibra natural. Al fondo, sobre el sofá, obra de Xavier Escribà.

El dormitorio principal
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El dormitorio principal

Cojín de tela artesanal africana; lámparas, mesitas y alfombras adquiridas en Marrakech; al fondo, obra de Lluís Lleó.

La elegancia en los detalles
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La elegancia en los detalles

El dormitorio principal: blanco, puro y sencillo. 

El baño
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El baño

En blanco puro para destacar los elementos metálicos y el cuadro, de Miquel Mont.

La barandilla
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La barandilla

Es de estética clásica, ideal para aportar prestancia a la zona de la piscina. Perfecta para decorar el espacio con piezas de diseño, buscando el contraste.

Las diferentes alturas del terreno
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Las diferentes alturas del terreno

El juego de alturas ha permitido diseñar terrazas a distintos niveles y con varios usos, lo que facilita la optimización del paisaje exterior.