‘Diseño asequible para la vida real’, con esta carta de presentación nació el estudio de diseño de interiores barcelonés I loft you, hace ya 10 años. En plena crisis económica, la diseñadora industrial Vera Salvat pensó que era un momento idóneo para “democratizar el servicio de interiorismo”. Con más de 500 proyectos a sus espaldas, el estudio vive un momento dulce y con nuevos retos: tras el confinamiento han visto incrementadas las demandas de sus clientes, ya que se ha registrado el 30% más de reformas del hogar. Con un sello personal y reconocible, ver el antes y el después de los proyectos en su web es una experiencia que hipnotiza.

¿Cómo surgió la idea de crear un estudio de interiorismo que se ajustara a todos los bolsillos?

I loft you nació con el objetivo de demostrar que el interiorismo no tiene porqué ser algo elitista. Todo el mundo tiene derecho a tener una casa ordenada, a su gusto y funcional, en la que sentirse cómodo, pero sin la necesidad de gastarse mucho dinero ni diseñar muebles a medida. De hecho, para ofrecer precios ajustados trabajamos con mobiliario ‘low cost’ con marcas como Ikea, Maisons du Monde, Zara Home y Kave Home, entre otras. Gracias a nuestro servicio, los clientes pueden a acceder a una figura que rediseña salones, habitaciones, cocinas, baños y otras estancias con presupuestos asequibles. En este sentido, fuimos pioneras. Inicialmente sólo renovábamos mobiliario, trabajábamos en espacios ya acabados que acomodábamos con muebles nuevos. Tras unos años empezamos a llevar a cabo pequeñas reformas –sobre todo de cocinas y baños– hasta que dimos el salto a las reformas integrales.

¿A qué tipo de personas os dirigíais inicialmente?

Nos enfocamos a un público joven, recién independizado, pero enseguida empezamos a trabajar para clientes más mayores cuyos hijos se iban de casa y querían redistribuir determinadas zonas de la vivienda, por ejemplo. En general, eran y son personas a los que les gusta el estilo nórdico, con colores neutros, elementos muy funcionales y espacios nada cargados. De hecho, siempre creamos una base muy neutra para que el cliente la acabe personalizando con sus libros, fotos y otros objetos, que son los encargados de aportar el toque de color y la personalidad. Proponemos proyectos funcionales y cómodos, según las necesidades del cliente. Otros profesionales tienen una visión más acotada en la estética, más de revista. Nosotras –el estudio lo completan tres diseñadoras de interiores– nos desmarcamos de la figura del interiorista tradicional y desde el principio tuvimos muy buena acogida.

¿Aumentó la demanda de proyectos de reformas durante el 2020?

Con la pandemia pensamos que sería un momento duro para I loft you, pero para nuestra sorpresa fue al revés. Al pasar tantas horas en casa, la gente empezó a tener la necesidad de construir un hogar mejor. Antes, pasábamos la mayor parte del tiempo fuera: los adultos, trabajando y los niños, en el cole. Sólo aparecíamos en casa por la noche o, en el caso de los ‘peques’, para hacer deberes, cenar y dormir. Ahora una buena convivencia es más necesario que nunca; y para esto es necesario que cada miembro de la familia tenga su espacio y se pueda relajar en su zona, sin molestarse los unos a los otros. En definitiva, se buscan cambios en las viviendas en que prioricen la comodidad.

¿Cuáles han sido las remodelaciones más solicitadas el último año?

Tras el confinamiento, lo que más nos han pedido ha sido incluir un ‘home office’ en casa, más capacidad de almacenamiento en el hogar y muchas reformas de cocina y baño. En el caso de las cocinas –mucha gente ha descubierto su afición por la repostería–, la tendencia continúa siendo abrirlas al salón. Respecto a los baños, los bidés y las bañeras siguen desapareciendo. En general, se busca funcionalidad y deshacerse de lo superfluo. Además, con la pandemia nos hemos sensibilizado mucho con la higiene y queremos un rincón en el recibidor para guardar todo aquello que viene de la calle: zapatos, chaquetas, paraguas... para pasar al resto de la casa más limpios. Y este hábito ha venido para quedarse.

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¿Cuál es el mejor momento del proyecto de una reforma?

Lo mejor es el día del montaje final, ya que parece un poco un programa de la tele. Llegamos por la mañana, con el camión, los muebles y los montadores. El cliente se marcha a trabajar y cuando vuelve a las siete de la tarde tiene el piso totalmente cambiado. Si se ha realizado una reforma integral, han visto parte del proceso, pero no deja de ser un momento muy emocionante y que nos ha dejado anécdotas de todo tipo: desde personas que se han puesto a llorar, a vecinos de la escalera que aparecer para curiosear. Para nosotros es un día agotador, pero cuando ves que el cliente se emociona, merece la pena. Por mucho que enseñes la reforma en planos 3D, hasta que no ven el cambio en su casa, no piensan “ostras, ¡esto es real!”.

¿Habéis adaptado vuestra forma de trabajar a la nueva normalidad?

Sí, hacemos muchos proyectos ‘on line’ para aquellas remodelaciones que no sean integrales. Al no poder desplazarnos o tener que limitar mucho las visitas, ofrecemos esta alternativa a los clientes, quienes nos envían las fotos de su casa, toman las medidas que necesitamos y nos plantean los problemas de espacio que quieren solucionar. Nosotras diseñamos los planos, se los enviamos por ‘mail’, proponemos el mobiliario y su disposición. La gestión de compra y montaje la realizan ellos mismos, así que el presupuesto es más económico y además ofrece la flexibilidad de que puedan comprar el mobiliario a su ritmo.

¿Cuáles son los retos de I loft you a corto y a largo plazo?

La idea es seguir creciendo, pero sin dejar de ofrecer calidad y servicio personalizado. La prioridad es tener a los clientes satisfechos. Preferimos desarrollar menos encargos y realizarlos con tranquilidad que convertirnos en un ‘fast food’ del interiorismo y acabar haciendo proyectos calcados en los que no sabes ni qué nombre tiene el cliente. Por otro lado, si pudiéramos montar un I loft you en Madrid y otro en las Baleares sería maravilloso, ya que mucha gente de fuera de Cataluña nos pide remodelaciones, y les acabamos derivando al proyecto ‘on line’. Abrir filiales sería divertido y un reto a largo plazo, pero de momento no lo tenemos decidido.

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