Con el blanco como rey indiscutible, al que es difícil dejar al margen de la decoración de interiores, los tonos neutros se alían con el buen tiempo, demostrando que, independientemente del estilo, pueden dar mucho juego tanto dentro como fuera de casa. Son una buena opción tanto para las personas que no están seguras como para las que saben qué color elegir; para las que prefieren incorporar accesorios coloridos o, por el contrario, desean equilibrar una tonalidad de pared audaz.

Utilizados de manera natural y sistemática en cualquier proyecto de decoración, combinan, sin esfuerzo, con los demás colores. Destierra la imagen que tienes de ellos y prepárate para descubrir sus posibilidades en la decoración más veraniega y tranquila.

Los nuevos neutros
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Los nuevos neutros

Su definición es difusa y puede resultar confusa, incluso varía según el interiorista. Lo que está claro es que esta categoría de tonos ‘no color’ ha sufrido una transformación, que ha permitido la introducción de nuevos matices, sutiles y coloridos, a los neutros tradicionales. Llamados ‘complejos’, son una versión más suave y discreta de un color. 

Una paleta extensa…
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Una paleta extensa…

¡Y llena de sorpresas! Porque, además, de los tres tonos neutros por excelencia (blanco, gris y negro) y sus diferentes variedades, existen muchos más que actúan como tal. Hablamos de beige, por supuesto, pero también de verdes, azules grisáceos o, incluso, algún delicado amarillo. Foto: Tine K Home

Fondo de armario ‘deco’
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Fondo de armario ‘deco’

Y no solamente porque su relación con la moda es eterna y exitosa (piensa en Georgio Armani, por ejemplo) sino porque son auténticos comodines, que interactúan con la decoración, mostrándose modernos, sofisticados, nórdicos, clásicos o hygge, según el momento y la decoración que les acompañe. Foto: Maisons du Monde

Atemporales y facilones
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Atemporales y facilones

Una paleta formada solo por tonos neutros no solo asegura una decoración atemporal, que descansa visualmente, sino que también evita cualquier paso en falso en la armonía de tonos. Foto: Zara Home

Telón de fondo
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Telón de fondo

Suele asumir este papel en numerosas ocasiones. De manera que un color brillante o profundo se expresa plenamente solo cuando vive en contraste con un tono neutro, que lo resalta, calma su ardor y crea un conjunto armonioso. Por eso, pueden diseñar tanto atmósferas relajantes y calmantes, perfectas para esta época del año, como cálidas y estimulantes. Foto: H&M Home

Aliados de la luz
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Aliados de la luz

Si los neutros ofrecen una paleta muy amplia y con muchas sutilezas, también varían según la luminosidad de la habitación donde van a ir. Piensa en ese gris que parecía perfecto en la tienda y que se ve totalmente diferente cuando llegas a casa: el producto no ha cambiado, pero su percepción es diferente debido a una luz distinta. Así, en una habitación norte, la luz es más tímida y ligeramente azulada, por lo que, para optimizar el brillo y la sensación de confort térmico, es mejor optar por un tono claro y cálido (blanco cremoso, gris claro tendiendo a amarillo o naranja, beige…). ¡Ten cuidado! Foto: Chaplins Furniture

 

Relaciones que funcionan
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Relaciones que funcionan

En cuanto a su relación con otros colores, es bastante simple: saben adaptarse. Con colores saturados o profundos, es conveniente crear una hermosa armonía y calmar a sus vecinos más atrevidos. Para triunfar, es mejor evitar colores que se acerquen demasiado. Por ejemplo, dos blancos distintos, uno azulado y otro cálido, pueden no convivir bien. Lo ideal es jugar con los contrastes: un neutro ligero (blanco merengue, gris aguanieve, algodón...), un ‘medio’ (arcilla, gris alpaca, pimienta...) y pinceladas de oscuros (chocolate, gris tormenta...). Foto: Gubi