¿Rockero, romántico, millennial…? Descubre las mil y una caras del sofá Chester

Este clásico de la decoración de interiores se cuela en las casas modernas demostrando que, a pesar de los años (nació en el siglo XVIII), sigue teniendo el mismo encanto y la misma personalidad que siempre, aunque su espíritu se ha vuelto más joven. Descubre por qué es tendencia.

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Hay muebles que, como ocurre con el vino, con el paso del tiempo no solo no pierden facultades, sino que mejoran. Y esto es lo que le ocurre al sofá Chester, uno de esos diseños que año tras año, y a pesar de llevar dos siglos decorando los salones y los despachos de todo el mundo, vuelve a ser tendencia. Quizás porque nunca lo ha sido.  

Aunque originalmente era de cuero marrón, los nuevos modelos se fabrican en todo tipo de tejidos, el terciopelo es uno de ellos, y en multitud de colores, aunque siempre en liso, el estampado está terminante prohibido. Además, sin tocar su característico diseño ni su capitoné, resultan algo más cómodos y menos rígidos (una de sus señas de identidad).

Aliados del estilo industrial y del clásico inglés, su versatilidad y sus distintos tamaños que van desde el sillón hasta el cuatro plazas, les ha permitido también la entrada en estancias modernas, salones con aire boho o decoraciones millennial, haciéndose un hueco entre ellos sin complejos de clase (por algo lleva el nombre de un conde). Sofisticados y ‘british’, es importante que los complementos y accesorios que los acompañan estén a la altura de las circunstancias y no compitan en protagonismo, ya que tendrían todas las de perder y harían que el conjunto perdiese parte de su magnetismo. ¿Quieres ver cómo quedaría en tu salón? ¡Mira nuestras propuestas!

Sobre el autor

Lola Marquez

Lola Márquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.