El coronavirus ha transformado la casa en nuestro universo, el lugar en el que trabajamos, hacemos vida social, descansamos, tomamos el sol en el balcón, cocinamos en familia… Por eso, su decoración de interiores no solo debe dar respuesta a nuestras necesidades y costumbres sino ser tan acogedora, cómoda y llena de vida que nos haga desear quedarnos.

Para recrear esta atmósfera íntima y acogedora, que no necesariamente tiene que ser ‘boho’, nada mejor que apostar por mezclar texturas y tejidos que aporten ese plus de calidez; rebajar la intensidad de la luz, prohibiendo la entrada de la blanca y apoyándose en la iluminación puntual; jugar con el color de las paredes, aliándose con los tonos cálidos y, por supuesto, prestar atención a los detalles, como velas, cojines y otros accesorios ‘deco’. 

En este proceso de convertir una vivienda en un hogar, los materiales naturales, y más concretamente las fibras vegetales, juegan un papel muy importante. Ecológicas, ligeras y resistentes, se integran a la perfección en distintos estilos, aunque su relación con el rústico actualizado es un matrimonio consolidado, y tienen la capacidad de hacer que cualquier decoración sea más acogedora. Sin olvidar lo que representan en sí mismas: el respeto por la naturaleza, el reconocimiento por el trabajo artesanal y el gusto por un estilo de vida tranquilo, donde la pereza y el placer de disfrutar de las pequeñas cosas forman parte del día a día. 

Ideales tanto para fuera como para dentro de casa, puedes hacerlas protagonistas de los espacios, usándolas en piezas principales como alfombras, butacas o sillas, o en accesorios, como lámparas o cestos para mantener el orden. Aunque se sienten a gusto en cualquier época del año, el buen tiempo potencia sus poderes mágicos. ¿Quieres conocerlas de cerca? ¡No te pierdas nuestra selección!

Bambú: exótica y muy resistente
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Bambú: exótica y muy resistente

La más exótica de las fibras vegetales, su (buena) reputación es más que merecida. Ultraresistente, el bambú permite la realización de muebles, lámparas y otros objetos decorativos. Los amantes del estilo tropical lo aprecian de manera especial porque trae sol a los espacios. Ambiente de Ikea.

Ratán: una fibra con aire vintage
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Ratán: una fibra con aire vintage

Un material natural con fama de moderno, a pesar de tener un histórico pasado en la decoración de interiores. Procedente de la familia de la palma, esta fibra se hizo muy popular en los años 50 y ahora recupera su esplendor entre los fans del estilo vintage. Cocina de El Corte Inglés. 

Yute: un habitual para alfombras
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Yute: un habitual para alfombras

De origen africano, se trata de la segunda planta más cultivada, después del algodón. Utilizada principalmente en el diseño de alfombras,  como esta de Kenay Home, su uso también es habitual en bolsas y cestas. Como requiere muy poca agua y fertilizante, es una opción con una buena conciencia ‘eco’. 

Esparto: aire campestre
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Esparto: aire campestre

Sin perder su encanto campestre, ahora luce una versión renovada, que permite su uso en decoraciones más actuales. Apto tanto para muebles como para accesorios, las lámparas de este material, como estas de Let's Pause, son pura tendencia. Un consejo: no te preocupes si con el paso del tiempo, su color pasa del verde al amarillo. 

Algas marinas: decorativas y cálidas
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Algas marinas: decorativas y cálidas

Nos gusta su fuerza, pero sobre todo su autenticidad y su aspecto cálido. ¿El único ‘pero’? Requiere algo de mantenimiento y no admite un uso en estancias de mucho trote, por eso es perfecta como decoración mural. Ambiente de MIV Interiores. 

Lino: ligero y versátil
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Lino: ligero y versátil

Suave, cómodo y aislante, se siente a gusto arropando la cama, pero también en el salón en cojines, fundas, tapicerías y cortinas, como en esta propuesta del estudio Knowhaus. En la cocina, en manteles y paños de cocina, es apreciado por su aire rústico. 

Mimbre: un clásico con mucho estilo
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Mimbre: un clásico con mucho estilo

Fácil de confundir con el ratán, se trata de un tallo de sauce formado por una sola fibra, frente al conjunto de fibras cilíndricas y regulares del ratán. Utilizado principalmente en cestería, cuenta con un pasado glorioso, ya que grandes clásicos del diseño, como Mies van der Rohe y su silla Cantilever S533, ya lo usaron a principios del siglo XX. Ambiente de La Redoute Interieurs. 

Cáñamo: textura natural
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Cáñamo: textura natural

Liviana, pero a la vez resistente, biodegradable y de estilo rústico, esta fibra ideal para vestir el suelo, como demuestra esta alfombra de Nani Marquina, imprimirá a tus interiores un toque natural, lleno de textura. Prueba a colocarla en el comedor o en un rincón del estar

Lana: calidez en estado puro
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Lana: calidez en estado puro

¿Qué podría ser mejor que una bonita manta de lana para acurrucarse en el sofá? Este tejido, que valoramos tanto en invierno como en verano, va más allá de cojines, ropa de cama y alfombras. Ahora también toma la pared. Ambiente de Tine K Home. 

Jacinto de agua: robusto y cálido
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Jacinto de agua: robusto y cálido

De textura agradable y con grosor, es perfecta para piezas principales de mobiliario o combinada con otras fibras vegetales, como en esta lámpara de Affari. 

Madera: la imprescindible
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Madera: la imprescindible

No podemos hablar de un interior ‘cosy’ sin mencionarla. Desde muebles grandes hasta accesorios decorativos, la madera aporta calidez y buenas vibraciones en todos los estilos decorativos. ¿La única contraindicación en este tipo de ambientes? Evita un ‘total look’, si no quieres asfixiar la estancia con su fuerte presencia o ser demasiada rústica. 

Foto: Adriano Baschella