Al fin llegan esos tan esperados días para desconectar de la rutina y poner rumbo a tu destino de vacaciones, y con ella llega el momento de empezar a planificar cómo preparar la casa para las vacaciones. Así es, por muy tediosa que nos pueda parecer la tarea de hacer la maleta, no se puede comparar al ajetreo de dejarlo todo listo en casa y dejar nuestra pequeña guarida sellada a cal y canto: desconectar todos los aparatos eléctricos, el agua, el gas, acabar con las existencias de la nevera, o dejar a nuestras mascotas a buen recaudo son algunos de los ítems de nuestra lista de tareas.

Pero, ¿y qué hay de nuestras plantas? ¿Se secarán si nadie las riega durante esos días que estamos fuera? Ante este dilema muchas no lo dudamos un segundo y acudimos a ese vecino fiel, pariente o amigo que podrá pasar algún día por nuestra casa mientras estamos ausentes para regar nuestro pequeño bosque urbano. Sin embargo, hay ocasiones en las que, por falta de tiempo u otros motivos, nos es imposible localizar a ese buen samaritano que acuda en nuestra ayuda. Si este verano tú también te encuentras en esa situación, ¡no desesperes! Existen algunas soluciones bastante prácticas y trucos de lo más ingenioso para que no dejes a tus plantas desatendidas durante los días de vacaciones.

Si tienes una amplia terraza o un jardín, la opción más sencilla es instalar un sistema de riego automático que puedas dejar programado cuando te vayas de vacaciones. Aspersores, difusores, por goteo… Existen soluciones muy diversas que pondrán fin a tu problema. No obstante, en un pequeño balcón o dentro de casa la cosa se complica, por lo que hay que optar por otros métodos de riego alternativo algo más ingeniosos, con los que, a nuestro regreso, podremos conseguir también que nuestras plantas nos den la bienvenida mustias y sin vida.

  1. Conos de goteo:

Este sistema es ideal si tienes pocas plantas, además de ser muy sencillo y asequible. Se trata de unos dosificadores a los que se conecta una simple botella de plástico llena de agua y que la van liberando poco a poco. El agua se va liberando lentamente, de modo que una botella de 2 litros nos puede llegar a durar unos 15 días.

  1. Macetas autorriego:

También son conocidas como hidrojardineras. Son macetas que disponen de un compartimento aislado en el fondo, donde se almacena agua que se va suministrando en el momento que la planta lo va necesitando. Tan sólo es necesario controlar el nivel de agua del depósito, que puede durar de dos semanas a un mes y medio, dependiendo de su tamaño y del calor que haga.

  1. Agua en gel:

Este innovador invento ha conseguido ‘gelificar’ el agua, que se comercializa en pequeños vasitos o bolsas de plástico. A medida que se van deshaciendo, van proporcionando agua a la planta y mantienen el sustrato hidratado. En general, duran unas dos semanas, pero siempre conviene añadir un vasito o bolsa extra por seguridad.

  1. Cordón de algodón:

Este truquito de la abuela, aunque de eficiencia algo más dudosa, consiste en enterrar uno de los extremos del cordón en la maceta y sumergir el otro extremo en un recipiente con agua. De este modo, la planta irá (en teoría) absorbiendo el agua a través del hilo.

  1. Botella de agua:

Esta vendría a ser la versión ‘low cost’ de los conos de goteo. Consiste sencillamente en hacer un pequeño agujero al tapón de una botella y colocarla boca abajo en la tierra de la planta, a medida que el agua vaya saliendo poco a poco.

Por último, te recomendamos que, antes de marcharte, te asegures de que tus plantas reciben algo de luz, pero que no estén directamente expuestas al sol. Para ello, puedes dejar las persianas semi bajadas o las cortinas echadas.