La fórmula del cambio radical es, según Corzón Arquitectos, la creatividad y la dedicación. “Sencillamente, todo es posible” fue la respuesta que los arquitectos dieron a la pareja que quería transformar una casa antigua y sin virtudes de Madrid en una vivienda moderna, única y coherente.

Según los arquitectos, “escuchar al cliente y componer el espacio con sus aspiraciones es la clave de crear siempre algo único que nace del trato personal con el cliente y se plasma gracias a nuestras capacidades artístico-técnicas”.

Antes de la reforma integral, la vivienda era totalmente convencional y solo tenía inconvenientes espaciales en sus 80 metros cuadrados: los techos eran bajos (2,37 metros), había descuelgues de instalaciones ajenas cruzadas de lado a lado de la vivienda, había poca luz natural, los espacios estaban muy compartimentados y el estado de conservación estaba altamente deteriorado.

A las aspiraciones de los clientes se sumó, como punto de partida, la intención de resolver estos condicionantes para dar forma a un resultado coherente y totalmente funcional.

Color blanco como base
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Color blanco como base

Se eligió el blanco como color base para vestir todo el espacio con el objetivo de combatir la oscuridad que ahogaba el piso. Así, se resaltaron con color ciertas piezas para jerarquizar y ordenar el espacio al tener relevancia visual sobre la neutralidad del blanco. Son algunos ejemplos la chimenea en gris oscuro entorno a la cual gira todo el espacio u otras piezas secundarias en roble para aportar calidez, usada en elementos de cocina y en la habitación principal.

Otra de las estrategias para aportar calidez fue la elección de telas en la gama cromática de las piezas para jugar con diferentes texturas, generando una armonía con el resto de la casa.

Los cuadros, de grandes tamaños pero sin ser piezas recargadas, aportan sensación de amplitud y juegan con las pequeñas y complejas piezas de atrezzo, que se encargan de aportar personalidad al espacio.

Piezas de gran formato
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Piezas de gran formato

Uno de los principales elementos que caracteriza la reforma es el diseño de piezas de gran formato en todas las estancias de la vivienda, elección que genera la percepción de una escala de vivienda mucho mayor de lo que realmente es.

Además, los espacios fluyen entre sí, lo que aporta una sensación de amplitud, pero cada uno goza de una individualidad que les da medida y sensación de profundidad, especialmente en la zona de entrada-cocina y cocina-salón, cuya separación se rompe por unas lamas de madera.

En definitiva, los espacios quedan definidos individualmente, pero sin quedar separados, y generan una profundidad para poder diferenciar esa secuencia de espacios.

Volumen suspendido con tres funciones
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Volumen suspendido con tres funciones

Y dentro de las piezas de gran tamaño, la protagonista del proyecto es un volumen suspendido en el aire que contiene una chimenea en su base, una televisión por la parte del salón y un armario por la parte de la habitación principal.

Se trata de tres piezas que, por separado, son principales en cada una de las estancias, por lo que funcionan a la perfección unificadas en una sola pieza para el proyecto.

Blanco con piedra gris para la ducha
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Blanco con piedra gris para la ducha

También para la zona de vestidor-baño se emplea el blanco como color base, llevándolo al extremo de la pulcritud de lo que requiere una zona de higiene como es un baño.

Para generar un contraste interesante, al final de este espacio hay una radicalización del gris que marca la singularidad de las piezas principales de la vivienda, en este caso texturizado en piedra para vestir la ducha.

Ambos lavabos son de pie, para transmitir una configuración más de vestidor que de baño, y todo el mobiliario tiene un cuidado especial de cada detalle para agudizar la sensación de amplitud del espacio.

Puerta acristalada para unir espacios
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Puerta acristalada para unir espacios

Son tan importantes los diferentes lugares como la manera en la que se accede a ellos. En este sentido, desde la habitación principal se puede acceder al vestidor y baño mediante una puerta de cristal para no interrumpir la continuidad visual de la vivienda.

Dicha puerta se abre en dos cuartos, generando un gesto dinámico de apertura con un atractivo especial como el resto de las partes estáticas de la casa.

Y precisamente gracias a dichos elementos (en este caso aportando amplitud vertical en altura) se logra una percepción sensitiva condicionada de grandeza y altitud incluso en estancias como el baño, cuyos techos tienen una altura de solo 2,30 metros.

Finalmente, el suelo continuo blanco rompe la idea de límites fraccionados y, junto con los espejos contrapuestos, el espacio se vuelve infinito.