Los espacios abiertos en decoración han ido consquistando poco a poco a dueños, inquilinios y decoradores. Será por su amplitud, por su forma de dejar traspasar la luz o porque en un mundo cada vez más conectado parece lógico que también lo estén las estancias de nuestra casa. 

Fruto de este proceso hemos ido asumiendo pequeños cambios en la decoración de nuestros hogares. El primero, y más habitual, fueron las cocinas abiertas al salón. Una solución ideal para pisos pequeños, para hogares poco iluminados y para propietarios que no se quieren perder ningún detalle de sus cenas. Más arriesgada, pero con la misma idea, la de unificar estancias, empezamos a ver dormitorios que integraban la bañera entre sus paredes. El concepto suite de hotel encajó en los planes –y los planos– de muchos para los que ahora es necesario que el momento ducha ocurra a pocos centímetros de la cama. 

Pero siempre hay excepciones y cuando todos habliamos asumido que el “open plan” lo era todo, que nunca más se volerían a construir paredes en las casas, y que poco a poco nos iríamos acostumbrando a ducharnos en el medio del salón, llegó un apareja que solo hizo una petición al estudio Egue y Seta: separar lo que las tendencias han unido. 

El objetivo de esta reforma quedaba, por lo tanto, bien definido: volver a dotar este piso de un área mínimamente privada claramente diferenciada de otra más extrovertida, aunque aquello comportase deshacer todo cuanto se había previamente invertido en el proceso forzoso de convertirlo en “loft” por obra y gracia de una de las tendencias inmobiliarias más duraderas y taxativas de los últimos años. El resultado, es una vivienda, que sin renunciar a la permeabilidad visual y su efecto expansionista, reconcilia la zonificación por usos de la casa con la versatilidad, la amplitud y la diafanidad.

Recuperación

Desde volver a crear espacios que antes eran protagonistas –¿Os acordáis de los vestíbulos?– hasta hábitos –¿quién dijo que por tener una sola habitación no tenemos derecho a cerrar la puerta?

Esta reforma también ha servido para romper moldes y desmontar etiquetas. Por ejemplo, en su decoración identificamos un nuevo estilo que combina la honestidad de los materiales y los acabados naturales con un rabioso colorido textil y vegetal. No es estilo industrial, aunque lo parezca. No es nórdico aunque tenga pinceladas de esta permanente tendencia.

 

Cocina
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Cocina

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Detalle de la cocina
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Detalle de la cocina

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Entrada
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Entrada

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Baño
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Baño

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Detalle del baño
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Detalle del baño

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Dormitorio
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Dormitorio

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Detalle del dormitorio
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Detalle del dormitorio

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Salón - comedor
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Salón - comedor

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Vista del salón - comedor
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Vista del salón - comedor

Fotografía cortesía de Egue y Seta

Comedor
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Comedor

Fotografía cortesía de Egue y Seta