Hablar del interiorista Mikel Irastorza es hablar de interiores llenos de luz, encanto y estilo. Adora la arquitectura de época, a la que respeta, recupera y a la que invita a convivir con elementos que ofrecen contraste y que aportan vitalidad al ambiente. Apuesta por espacios abiertos, comunicados, en los que las piezas y los accesos dialogan unos con otros. Y es de los que zambullen en viajes por Europa y Norte de África en busca de textiles, muebles vintage y complementos que aporten un plus deco muy personal a cualquier trabajo de interiorismo que realice.

Mikel es un diseñador de interiores que combina a la perfección la elegancia (con terciopelos, detalles de alta gama, etc.) y funcionalidad (piezas básicas y versátiles, capaces de ser útiles en cualquier cambiente). Todo un reto, que aquí se muestra perfectamente resuelto. Una antigua clínica de toreros es hoy el ‘pied-à-terre’ del interiorista Mikel Irastorza en Barcelona, un espacio elegante y personal, en el que convive la nobleza de la arquitectura modernista catalana y la belleza de las piezas ‘vintage’, absolutamente contemporáneas.

Habitación de invitados

El interiorista Mikel Irastorza y su pareja apostaron por un espacio en el que destacaran los elementos originales  y las propuestas que reflejaran esa estética. Así, cuando buscaban piso en Barcelona, no se asustaron al descubrir esta belleza (una antigua clínica de toreros), a pesar de encontrarse en un estado lamentable. “Estaba totalmente deteriorada, pero esos elementos originales que tenía –azulejos, molduras, puertas, ventanas y, sobre todo, su gran superficie– nos empujaron a decidirnos y lo compramos”, asegura Mikel.

Situado en un edificio de comienzos del siglo xx en el corazón del Eixample barcelonés, tiene una planta de unos 150 metros, a los que hay que sumar una amplia terraza; pero para lograr transformarlo en un espacio habitable, elegante y personal, el interiorista tuvo que remodelarlo por completo: “Parecía que había sido ‘ocupado’ y se encontraba excesivamente compartimentado, por lo que tuvimos que diseñar una nueva distribución, más acorde con nuestros tiempos y también, por qué no, con el estilo señorial que en su pasado seguro había tenido”, comenta Mikel.

El trabajo de recuperación de los elementos originales (azulejos, molduras, puertas, etc.) fue arduo, pero era condición ‘sine qua non’ para lograr el piso que ambos deseaban: ese espacio en el que disfrutar de la modernidad y la confortabilidad, pero también de la belleza clásica de la mano de techos, paredes y revestimientos.

Detalles cocina elegante

Una vez lograda la distribución ideal y recuperados los materiales que mejor encajaban en la estética modernista, “nos pusimos manos a la obra con la búsqueda de muebles y complementos decorativos para intentar conseguir un ambiente actual dentro de un piso de época. Por ello nos decidimos a buscar piezas en tiendas vintage de Berlín, Copenhague, Lisboa y también Barcelona, por supuesto". Y mucho arte. Para el exterior se decantaron por piezas de diseño contemporáneo, en colores frescos, que invitaran a disfrutar del exterior. Y en interior optaron por mobiliario elegante, vintage y una estética muy personal.

El hecho de disponer de techos altos “nos ha permitido instalar obras de arte de gran envergadura”, apunta el interiorista, algo que les da mucho protagonismo en los espacios interiores de la casa, aportando una nota cromática contrastada y valor a la vivienda. “Hoy, mi lugar favorito es sin duda el salón, allí puedo relajarme, disfrutar de la luz y de la energía de la ciudad”, concluye Mikel