Un lienzo en blanco -y nunca mejor dicho- fue el punto de partida de este proyecto de las arquitectas de
R Diseño, Sandra Rodríguez y Rebeca Campo, que corresponde a un piso madrileño cuyo objetivo era aunar en un mismo ambiente de estilo moderno y sobre todo funcional, el salón, el comedor y la cocina.

La importancia de la luz natural, la mezcla de texturas y materiales, las piezas de especial valor sentimental para los propietarios y un diseño cuidado lleno de detalles son las pautas que marcan este proyecto de interiorismo y que se perciben desde el momento en que cruzas la puerta de la entrada.

Precisamente la puerta se sitúa de forma oblicua rompiendo con las líneas rectas de la superficie y se abre a un espacio diáfano donde se encuentra, en primer lugar, lo que vendría a ser el tradicional recibidor protagonizado por el mueble ligero Platform, de madera de mango en acabado natural y pies de hierro, aportando un toque rustic-chic, con un punto industrial.

Sobre el mueble descansa un gran espejo de cuarterones, acompañado de unos vistosos jarrones de las firmas Broste y Bloomingville, todo ello rodeado de un collage de cuadros de diferentes tamaños y marcos que genera cierto dinamismo a esta pared. Y justo al otro lado de la puerta se han distribuido unos percheros botón también de Bloomingville para colgar y que, vacíos, se muestran como una divertida composición.

En línea con este mueble de la entrada y, prácticamente dándole la espalda, se sitúa una sobrebarra en voladizo que ya presidía la cocina y varios taburetes en madera natural, un rincón iluminado por tres delicadas lámpara suspendidas en metal lacado de color mint. La madera se integra perfectamente con el blanco que predomina en los muebles de la cocina manteniendo una perfecta armonía visual.

A continuación, siguiendo el recorrido de la estancia abierta, se llega al comedor presidido por una mesa Vinti de líneas ligeras con sobre de vidrio y patas de metal lacadas en negro complementada por cuatro sillas alámbricas modelo Betoia.  A los pies, una alfombra de la firma Ferm Living inspirada en estampados colorista geométricos de la Bauhaus y el Art Decó, es la solución perfecta para delimitar el espacio y ganar en calidez.

Junto a la pared, al otro lado, y aprovechando una columna se ha abierto un vano que hace de separador visual respecto a la entrada y donde se ha colocado un ventilador soviético que los propietarios querían conservar.

La zona del salón es la que más personalidad aporta al proyecto, empezando por la lámpara de pie Film, de estética retro e industrial, y siguiendo por el sofá gris y el sillón amarillo, ambos con patas de madera. Todo ello combina perfectamente con los tonos de las dos enormes letras vintage que responden a las iniciales de los propietarios que aportan un aire casual al espacio.

El juego de texturas y materiales se evidencia con la selección de un puff en crochet azul y otro que es un tronco, descansando sobre una delicada alfombra gris de estampado oriental. En el centro de ésta hay sendas mesas nido Glass de diferente tamaño con patas de madera y sobre de vidrio templado, haciéndole un guiño a la mesa del comedor. Los cojines Graphic de House Doctor, de líneas geométricas y colores suaves, ponen la guinda a este proyecto que responde a un ambiente de cine.