Los usamos con asiduidad y toda nuestra vida nos han acompañado tanto mientras estudiábamos como cuando visitábamos cualquier lugar. Aportan más información de la que a veces somos conscientes y, probablemente, si alguien nos preguntara por su origen no sabríamos que decir.

Cada vez es mayor el número de hogares que recurren a mapas para decorar las paredes. Da igual como: murales interminables, históricos, en corcho, obras de arte… Después de tantos siglos los mapas siguen siendo una apuesta segura ya que la gran oferta que existe hace que puedas encontrar el ejemplar perfecto que se adapte a tu hogar y que transmita su esencia.

De elementos toscos a obras de coleccionista

Y es que, si nos remontamos a su origen, fue hace más de 4.000 años en la antigua Mesopotamia. Los babilonios usaban pequeñas tablas de arcilla para elaborar mapas de las ciudades donde se medían las tierras con el fin de organizar el cobro de impuestos. No existen datos conocidos de ningún cartógrafo hasta Eratóstenes, s. III, quien confeccionaría los primeros mapas origen de la ciencia cartográfica. Anaximandro de Mileto, un par de siglos más tarde representaría el mundo, de una forma un tanto peculiar, en aquella época los mapas del mundo se limitaban a lo que ellos conocían por lo que el fin de este era el Mar Mediterráneo.

Sería Ptolomeo, en 150 d.C. el encargado de fijar los criterios cartográficos imperantes hasta el descubrimiento del nuevo mundo. Por ello, en Geographia, se recoge el primer sistema latitudinal y longitudinal y serviría de inspiración para los mapas europeos hasta el siglo XV, se dice que uno de estos mapas acompañó a Cristóbal Colón en su primer viaje a América. Los árabes también usaron el mapa de Ptolomeo para desarrollar su propia cartografía. Existía gran disparidad entre los diferentes autores ya que centraban sus representaciones en diferentes ejes y las proporciones no tenían nada que ver.

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Mapa del Mundo por Ptolomeo

Fue a partir de entonces cuando la geografía vive su época doraday se tomó consciencia sobre la grandeza de este arte. Es por ello que, durante la Edad Moderna, creció el interés por mapas antiguos no solamente entre geógrafos e historiadores, entraron en juego coleccionistas y vendedores. Comienza así la especulación con estos ya fuera por su valor histórico como por las obras de arte que se comenzaban a elaborar. Se convierten así no solo en instrumentos didácticos y de trabajo, sino que adquieren un valor artístico como piezas únicas que iban a parar a manos de los más altos estamentos de la sociedad y al comercio internacional.

Más precisa y detallada, la cartografía se empezó a valer de las nuevas técnicas para realizar obras mucho más exactas y que fueran un referente más real de la realidad. Se produce así una generalización de los parámetros a seguir y las representaciones comienzan a parecerse más. En la actualidad hemos dejado a un lado esta fidelización con la realidad y aparecen muchas obras que, pese a alejarse de esta, hacen las delicias de los principales críticos de arte. Traspasa definitivamente esa funcionalidad para convertirse en un complemento decorativo que, más allá de la información geográfica, nos intenta transmitir otros mensajes.

A mano en pluma, sobre pergamino, en litografía… han sido elementos codiciados durante siglos y hoy ocupan museos y las casas de grandes personalidades. No podemos ofrecerte las cartografías de Ptolomeo pero si podemos ofrecerte alternativas para que tu casa brille como el mejor de los museos, en algunos casos haciendo la delicia de los más pequeños.

De aire retro
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De aire retro

De gran tamaño este mapamundi, de Maisons du Monde, nos traslada directamente a finales del siglo XIX. Con un aire industrial, su fondo negro hace que esta reproducción destaque aún más. Cada detalle está sumamente cuidado como, por ejemplo, su marco con luz que aporta un toque sofisticado convirtiéndolo en el complemento perfecto para cualquier salón o comedor.

Elegancia metálica
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Elegancia metálica

En formato de globo terráqueo, esta representación es el complemento perfecto para cualquier estancia. De pequeño tamaño y elaborado en metal, este globo de El Corte Inglés, ofrece una peculiar visión del mundo que, grabado en esta, muestra inscripciones de países y océanos. Sobre una consola, escritorio o estantería, combina sea cual sea el estilo.

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Una  obra de arte
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Una obra de arte

Y en tamaño XXL, este cuadro de KuntsLoft, nos ofrece la versión más artística de la cartografía. Con pocas referencias didácticas, la obra firmada por Donny Huang, hace las delicias de cualquier hogar. En versión colorista o más discretos, decantarse por un mapa del mundo pintado es siempre un acierto ya que aporta un toque contemporáneo y de diseño a cualquier estancia por sobria que sea.

Objeto de anticuario
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Objeto de anticuario

¿Qué es lo primero que piensas al ver este globo terráqueo? Nos hemos trasladado directamente a principios de siglo con esta versión retro, de Kare, la cual, sobre fondo negro, ofrece una línea elegante en estilo industrial. Compatible con los estilos más modernos, un globo con pie nos recuerda a los despachos más clásicos donde este era un complemento ineludible.

El mapa de coleccionista
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El mapa de coleccionista

No podemos ofreceros obras cartográficas históricas, pero si tenemos algo parecido. Para los que quieran tener una pieza de coleccionista, IKEA ha reproducido la obra de Sir J. Herschel incluida en el Atlas Británico de 1871. Si quieres aportar personalidad a la decoración de tu salón, de un pasillo o de cualquier dormitorio o estudio, este es el elemento que necesitas.

En versión mural
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En versión mural

De carácter. Para los más atrevidos, utilizar el papel pintado para cubrir una pared completa con un mapamundi puede aportar este carácter. Los tonos tierra y pastel de este mural de Photo Wall, lo convierten en el complemento perfecto sea cual sea el estilo de la casa ya que no rompe y armoniza con diferentes diseños.

Minimalista
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Minimalista

De vidrio craquelado, en estructura dorada y con pie de piedra, no es propiamente una obra de cartografía. De hecho, este globo terráqueo, de Zara Home, prescinde de representación alguna. Sin embargo, es esta sencillez y minimalismo los que hacen que este complemento decorativo cautive a cualquiera que se cruce con él y se adapte a cualquier rincón de hogar.

Para recorrer
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Para recorrer

Este mapa, de pequeño tamaño, en corcho es perfecto para compartir y crear recuerdos. Aunque su función primordial no es la decorativa, es perfecto para dormitorios juveniles o estudios donde, además de decorar, poder soñar con los lugares que visitaremos cuando todo esto termine.

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El mundo a sus pies
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El mundo a sus pies

El mundo a nuestros pies, literalmente. Esta alfombra, de Lorena Canals, es el complemento perfecto para cualquier dormitorio infantil. Ya sea como tapiz en la pared o a modo de alfombra en el suelo, sus colores pasteles armonizan el espacio. Con algunos apuntes, se convierte en una buena primera tomad de contacto con la geografía para los más pequeños de la casa.

Un mundo por descubrir
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Un mundo por descubrir

También en versión maxi, usar un papel pintado a forma de mural para habitaciones infantiles es cada vez más común. Si además decoramos mientras aprendemos ¿qué mejor? Versiones del mapamundi como esta de Murals Wallpaper, enseñan a los más pequeños a la vez que decoran de forma creativa y divertida los dormitorios infantiles.