Estamos acostumbradas a utilizarlos en casa y son recursos habituales en el momento de hacer limpieza. Su composición es efectiva para acabar con la suciedad, la grasa y hasta cualquier mancha, pero para lograrlo están formulados con sustancias tóxicas. Se trata de los productos para limpiar que tenemos guardados en un armario y que utilizamos a diario sin saber cómo son realmente de peligrosos para nuestra salud. Detergentes, desinfectantes, abrillantadores, desengrasantes, limpiacristales… ¿Qué elementos son los perjudiciales? ¿Cómo escoger un buen producto de limpieza?

La mayoría de las ocasiones nos guiamos por la efectividad y la relación calidad-precio, pero no tanto en si contienen sustancias dañinas que son peligrosas. Aunque ahora hay una tendencia en auge: el uso de productos naturales también en el hogar. Por lo que se han empezado a crear soluciones para limpiar las diferentes estancias de la casa, elaboradas a partir de elementos más respetuosos con el medio ambiente.

Productos de limpieza naturales

Además de los productos ecológicos que están destacando en un mercado creciente de sustancias no tóxicas, también se hacen protagonistas las soluciones caseras que podemos elaborar en casa sin tener que gastarnos dinero en comprar sustancias tóxicas. Entre las propuestas más naturales encontramos: el bicarbonato sódico, el vinagre blanco o de manzana, el limón, el bórax y el aceite de coco. Estas soluciones cumplen las mismas funciones que los productos tóxicos, por lo que funcionan para desincrustar, acabar con la cal, desinfectar…

El vinagre: sirve para desengrasar, remover manchas, matar bacterias y eliminar la cal.

El bicarbonato: acaba con las bacterias, las manchas y el mal olor.

El limón: actúa como antioxidante, elimina manchas y aporta un agradable aroma.

El bórax: acaba con las plagas, quita el mal olor, destapa desagües, limpia las superficies de acero inoxidable y porcelana, quita las manchas y es un gran producto para dejar todo súper limpio.

El aceite de coco: es antibacteriano, antimicótico y antiviral, por lo que acaba con las bacterias y los hongos. Es muy práctico para limpiar y desinfectar.

Si quieres dar el paso y cambiar de hábitos, olvídate de los productos con advertencias como “peligroso”, “tóxico”, “corrosivo” o “irritante”, y compra los que son biodegradables y los que no contienen fosfatos ni parabenos.

Las sustancias tóxicas

Una gran parte de los productos lanzados al mercado son tóxicos y suponen un riesgo para el organismo. Aún así, se pueden encontrar en cualquier tienda o supermercado. Aquí te dejamos una lista de artículos perjudiciales para la salud que seguramente tengas en casa.

Productos de limpieza perjudiciales para la salud

 

Guía sindical para la eliminación de tóxicos del sector de limpiezas de Estefanía Blount, Miquel Crespo y Dolores Romano

Productos de limppieza perjudiciales para la salud

 

Guía sindical para la eliminación de tóxicos del sector de limpiezas de Estefanía Blount, Miquel Crespo y Dolores Romano

Productos multiusos: siempre han sido una gran solución para tratar varios problemas al mismo tiempo. Permiten obtener dos o más resultados con tan solo un producto. Son prácticos y funcionales, pero contienen: alcohol, que si se ingiere causa náuseas y vómitos; propilenglicol, que puede dañar el sistema inmunológico y es irritante; y tripolifosfato de sodio, que puede provocar ceguera si entra en contacto directo con la piel y los ojos, además de irritar la piel.

Aromatizantes: para que desprendan un buen olor, les añaden sustancias que pueden causar náuseas, irritaciones cutáneas, asma, pérdida de memoria, depresión y hasta cambios de humor. El ácido etilendiaminotetraa cético (EDTA) es uno de estos componentes químicos perjudiciales.

Detergentes: el cloro irrita la piel, los ojos y los pulmones y, precisamente, está presente en los detergentes formulados para limpiar el baño y el inodoro. Asimismo, pueden llevar: paradiclorobenceno, un químico que también puede afectar los ojos, la nariz y el sistema nervioso; y fenol, un compuesto cancerígeno que es muy peligroso si se ingiere.

Limpiacristales: el amoníaco irrita los ojos, la garganta y las vías respiratorias, además de tener la capacidad de originar una inflamación en los pulmones, lesiones en la epidermis y acabar con la mucosa gástrica.  

Limpiahornos y desatascadores: el hidróxido de sodio o la sosa cáustica que contienen estos productos pueden ocasionar problemas en el sistema gástrico y digestivo si se ingieren.

Desengrasantes: los disolventes butilo tóxicos pueden dañar el hígado, los riñones y el sistema central nervioso.

Anticales: el ácido clorhídrico y el ácido muriático son corrosivos e irritantes e, incluso, pueden generar líquido en los pulmones si entramos en contacto directo con estos productos que los contienen.

Pulidores: pueden contener nitrobenceno, un elemento que si lo ingerimos o olemos más de la cuenta puede perjudicar el sistema nervioso, como es el caso de algunos pulidores de zapatos y suelos.

Abrillantadores: el formaldehído está considerado como un compuesto cancerígeno.

Blanqueadores: el hipoclorito de sodio que contienen puede ocasionar delirio, bajar la presión sanguínea y causar daños estomacales o en el esófago.