Fotos: IKEA

Buena alimentación, ejercicio regular y un descanso óptimo y reparador. Estos son los tres grandes pilares del bienestar con los que los expertos en salud provenientes de distintas disciplinas se ponen siempre de acuerdo.

En los últimos años, parece que hemos empezado a ponernos las pilas con la mejora de nuestra dieta, alejando los productos procesados y más industrializados y volviendo, o, al menos intentando volver, a una base alimenticia con más presencia de productos frescos, locales y de temporada. Y lo mismo pasa con el deporte: aunque no seamos asiduos de los gimnasios, las distintas campañas comunicativas que vemos por todas partes nos han hecho despertar y entender que tenemos muchas formas de mantenernos activos, ya sea practicando yoga en el comedor de casa o bien asegurándonos, por lo menos, llegar a diez mil pasos al día.

Pero, ¿qué hay del descanso? A pesar de ser absolutamente imprescindible para el mantenimiento de una buena salud física, mental y emocional, muchos de nosotros robamos tiempo de sueño para poder dedicarlo, precisamente, a llegar a todo, incluyendo en este saco “llegar” a una mejor alimentación, a la práctica regular de deporte o a un largo etcétera de obligaciones diarias. Un ritmo de vida que ha hecho descender el promedio mundial de horas de sueño de 8 a 6 en los últimos 50 años.

El promedio mundial de horas de sueño ha bajado de 8 a 6 en los últimos 50 años.

¿Lo estamos haciendo bien? Rotundamente, no, teniendo en cuenta que la falta de sueño puede desencadenar problemas importantes de salud como diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer, además de perjudicar nuestro funcionamiento cognitivo y alterar nuestra salud emocional. Según el neurocientífico inglés Matthew Walker, entre los efectos nocivos de la falta de sueño destaca la incapacidad del cerebro para almacenar nuevas informaciones, el daño al sistema reproductivo o el daño al sistema inmunitario.

Según cifras de la Sociedad Española de Neurología, aproximadamente el 20-25 por ciento de la población infantil sufre algún tipo de trastorno del sueño y cerca de la mitad de la población adulta sufre, en algún momento de su vida, dificultad para iniciar o mantener el sueño, además de que al menos un 10 por ciento de la población sufre algún trastorno de sueño crónico y grave. Con estas cifras, parece absolutamente imprescindible poner conciencia en la necesidad imperante de mejorar la cantidad de horas de sueño, así como la calidad de las horas que dormimos.

 

Cómo puede contribuir la deco a mejorar mi descanso

Puede que, de entrada, no le veas demasiada relación y que reduzcas tu falta de sueño a una cuestión logística de tu día a día. En parte, lógicamente, es así. Pero, además de la cantidad de horas que dedicas al descanso, hay otro factor clave que condicionará la calidad de tu sueño y al que, probablemente, no estés prestando la atención que merece: tu dormitorio.

Aspectos como la temperatura, la luz, el ruido, el orden, la cama, los materiales y los colores que te envuelven, el entorno decorativo o la disposición de elementos y el uso del espacio que haces de esta estancia condicionan más de lo que imaginas tu descanso, ya que pueden impedirte conciliar rápidamente el sueño o mantenerte más activo de lo que deberías durante las horas previas a irte a la cama.

Conscientes de todo ello y con la voluntad de contribuir a mejorar la calidad del sueño de los españoles, IKEA ha ideado la “habitación del sueño”, una habitación con unos parámetros concretos para que sirva de modelo e inspiración para ayudarnos a descansar mejor y mejorar así las cifras de los distintos trastornos del sueño que más nos afectan, y que cumplen con los estándares que indica la Sociedad Española del Sueño.

Podéis visitar la “Habitación del sueño” en cualquiera de las tiendas IKEA, pero, de momento, podéis empezar a tomar nota repasando estos diez aspectos clave de una habitación para fomentar el buen descanso que nos recuerda la firma sueca.

La importancia del colchón
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La importancia del colchón

La cama es el lugar en el que pasamos una tercera parte de nuestra vida, por lo que resulta clave elegir un colchón, una almohada y una ropa de cama que favorezcan el sueño. Un 7% de los problemas de sueño son consecuencia de un colchón incómodo.

A la hora de escoger, quédate con un colchón ergonómico de dureza media. Pruébalo BIEN antes de comprarlo (dedica tiempo y si dormís varios, haced la prueba juntos).

Consúltalo con la almohada
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Consúltalo con la almohada

Una almohada bien elegida mejorará la calidad del sueño y facilitará un sueño reparador. Vigila, sobre todo, que no sea demasiado alta para evitar problemas cervicales.

Bienvenida oscuridad
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Bienvenida oscuridad

Ni luces, ni televisión. Dormir con la luz encendida o en dormitorios con contaminación lumínica produce un sueño más superficial, mayor número de estados de vigilia y alteración de las ondas cerebrales responsables del sueño profundo. La intensidad de la luz en la habitación a la hora de acostarnos no debe superar los 75 luxes. Un sistema de iluminación inteligente para regular la intensidad de la luz es perfecto para conciliar bien el sueño.

Y si no puedes conseguir la oscuridad absoluta, usa un antifaz.

A qué temperatura tienen que cocinarse los sueños
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A qué temperatura tienen que cocinarse los sueños

Existe una relación directa entre la temperatura del ambiente y la de nuestro cuerpo. Por ello, se recomienda que durante las horas de sueño mantengamos una temperatura neutra en nuestra habitación, de entre los 18 y los 21 grados.

Además, durante la fase REM del sueño, que es la más sensible, nuestro cuerpo tiene mayor dificultad para termorregularse, por lo que se recomienda usar tejidos que la favorezcan, como ropa de cama ecológica.

Stop colorinchis
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Stop colorinchis

Está comprobado que las tonalidades neutras o pastel, como azules o verdes claros, son las que más favorecen la paz, la relajación y el descanso. Evita, en ese sentido, cargar tu dormitorio con colores oscuros como el negro o el rojo.

Sueños con orden
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Sueños con orden

Mantengamos la habitación limpia y ordenada. El desorden de objetos en el entorno, como ropa, libros, revistas, ordenadores… no permite que la mente se “desactive”. Es importante mantener el espacio ordenado con sistemas de almacenaje en los que guardar los objetos cuando ya no los utilizamos.

No te lleves trabajo a la cama
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No te lleves trabajo a la cama

Recuerda que el espacio de tu dormitorio debe estar fundamentalmente concebido para dos cosas: el sueño y las relaciones sexuales. Así que, por encima de todo, ¡evita llevarte el trabajo hasta la cama!

¡No podéis pasar!
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¡No podéis pasar!

TV, ordenadores, radio… ¡MÓVIL! Están vetados. La luz que emiten los dispositivos electrónicos tiene consecuencias como retraso en la secreción de melatonina, aumento de la alerta o retraso en el inicio del sueño.

Silencio, se duerme
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Silencio, se duerme

Intenta que tu habitación sea la estancia más aislada. El ruido ambiental es uno de los principales responsables de la interrupción del sueño, generando situaciones de insomnio o dificultando un sueño profundo en la fase REM. La recomendación de la OMS establece 30 decibelios como nivel máximo de ruido durante la noche.

El uso de técnicas de aislamiento acústico es muy útil para controlar el ruido en el dormitorio.

Fuera pantallas
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Fuera pantallas

Por lo menos, 2 horas antes de la hora de dormir. El dormitorio ha de ser un espacio libre de dispositivos electrónicos, que no se deben usar antes de dormir.