El verano es la época en que pasamos más tiempo en nuestro jardín o terraza disfrutando del buen tiempo junto a los amigos o la familia. Cuando se va aproximando, preparamos el exterior para que luzca bello toda la temporada y podamos disfrutar en un ambiente agradable y armónico. Y uno de los elementos fundamentales en la decoración de exteriores es el parasol.

Es nuestro gran aliado para protegernos de los rayos de sol y crear un poquito de sombra, que ya sabemos que es lugar donde acabaremos la mayoría, todos arreplegados con tal de refrescarnos un poco. Y lo mejor de todo es que hay algunos que pueden colocarse con mucha facilidad y retirarlos de forma sencilla una vez transcurra el verano y dejen de utilizarse.

¿Qué hay que valorar al escoger uno?

Los hay de varias formas (redondos, cuadrados o rectangulares) y de diferentes tamaños con tal de que encontremos el que se adapta a nuestro espacio. También se distinguen en función de su posicionamiento, pueden ser centrales o excéntricos, y de su orientación, ya que hay de fijos, orientables y excéntricos.

Los materiales

Se pueden elaborar con todo tipo de materiales: los hay de aluminio, que no se oxidan y son más resistentes que el acero; de acero, que son los más económicos; de madera, son más decorativos, pero menos resistentes; acero inoxidable, son más resistentes y de mayor calidad; o hasta algunos de más tropicales elaborados con madera de pino y brezo, que nos permiten viajar al paraíso.

La tela

Por otro lado, también podemos escoger la tela del parasol, su gramaje y su densidad. El poliéster es la opción más recurrente y suele ser impermeable, pero muchas veces se destiñe. Por el contrario, la lona acrílica es de mayor calidad y resiste mejor al deterioro. En relación con la densidad, contra más gramaje tenga el parasol, más nos protegerá.

La base del parasol

El pie del parasol es una de las elecciones más importantes porque necesitamos una sujeción segura. Para ello, su diámetro y peso debe corresponder al de la estructura y sus dimensiones. Para los más ligeros podemos utilizar una base de madera, plástico o resina y rellenarla con agua, arena o lastre. Si se trata de un parasol de grandes dimensiones o pesado, se recomiendan las bases de hormigón, de granito o de hierro fundido. Si dispones de un parasol excéntrico, escoge una base en forma de cruz para asegurarte una mayor estabilidad.

Tipos de parasoles

En el momento de escoger nuestro parasol, debemos tener en cuenta su estructura y todos los datos mencionados. ¡Escoge el que se adapte a tus necesidades! Aquí tienes algunos ejemplos para que vayas cogiendo ideas y encuentres el que puede favorecer más tu espacio exterior. 

Centrales
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Centrales

Se utiliza en las mesas con orificio central porque tienen el mástil en el centro para dar sombra al conjunto. Suelen funcionar mediante un sistema de apertura con manivela.

Excéntricos
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Excéntricos

Se puede aprovechar todo el espacio en el que hay sombra porque disponen de un mástil lateral que no irrumpe la zona cubierta. 

Recangulares
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Recangulares

Es la mejor opción para las terrazas o jardines estrechos, ya que se adaptan mejor al espacio. 

Visto en: Smarthomefi.com - Pinterest

Cuadrados
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Cuadrados

Para los exteriores grandes, pero también para los pequeños. Los parasoles cuadrados son los más versátiles.

Visto en: Leroymerlin - Pinterest 

Redondos
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Redondos

Son los más vistos y usados. Los fabrican de diferentes tamaños para que se adapten adecuadamente a cada espacio exteiror. 

Visto en: Frontgate.com - Pinterest

En las alturas
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En las alturas

Con una sujeción en el aire, destaca por su elegancia y funcionalidad, sin base ni estructura.

Visto en: aosom.es - Pinterest

En el paraíso
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En el paraíso

Con un parasol así, será como si estuvieramos de vacaciones todo el verano. 

Visto en: mobiliario-ideal.com - Pinterest