El pasado mes de octubre, el restaurante Orea abrió sus puertas al público en el centro de Barcelona bajo un lema claro: hacernos viajar por el mundo a través de nuestro paladar. De ahí procede precisamente su nombre, del “aura” de exotismo que traen consigo cada uno de los platos de su carta, en un espacio refrescante y relajado, que nos envuelve con sus sutiles aromas de lugares lejanos.

 El proyecto, nacido en forma de regalo a la Ciudad Condal en la que Maya Shinde y Marc Bernat, propietarios del restaurante, encontraron el amor, ha querido plasmar la mágica mímesis entre culturas y la pasión por la gastronomía de ambos. Shabu shabu de pescado blanco con verduras y langostinos, curry verde con plancton marino, kimchi y quinoa suflada… Estos son algunos de los sugerentes platos que podemos encontrar en su menú, todos ellos elaborados con productos de primera calidad, y con el objetivo de brindar a sus huéspedes la máxima expresión del sabor para hacer disfrutar al comensal.

Restaurante Orea1

Una reforma para romper con la monotonía

Originalmente, el local que Maya y Marc escogieron para instalar Orea tenía una apariencia especialmente alargada y estrecha, una sensación que se veía potenciada por la superposición de elementos decorativos y revestimientos acumulados por el paso del tiempo y por la propia perspectiva del local.

Partiendo de esta materia prima, el reto principal de Wit Lab, el estudio a cargo del proyecto de interiorismo, fue el de conseguir romper esa monotonía espacial mediante la creación de una secuencia de cuatro espacios diferenciados que pudiesen generar diferentes experiencias, en línea con los distintos servicios gastronómicos ofrecidos.

En la composición final se incorporó una pérgola de madera de la cual descuelga una instalación verde capaz de combinar los colores y los olores típicos de la costa del Mediterráneo. A su vez, el pavimento de la entrada se revistió con panots (esas típicas baldosas que recubren las calles de Barcelona) creando una sensación de continuidad entre la calle y el espacio por el que se accede al restaurante.

Interior del restaurante Orea

En busca de un frescor exótico y radiante

Una vez cruzada la puerta de entrada, se accede a la sala principal, compuesta por un elemento inferior de madera en forma de U, y que hace las veces de banco anclado a las paredes laterales, y por una “corona” creada con estuco rojo y lámparas de ratán natural de formas diferentes y sinuosas, que otorgan al restaurante un atractivo frescor exótico y radiante.  

Finalmente, en la zona central del restaurante se colocó el elemento unificador de todos los espacios: la zona del bar. En ella, unos acabados más endurecidos contrastan con la atmósfera cálida del espacio del comedor. A su vez, la barra y la zona donde se almacenan las botellas, situada en el centro de éste, adquieren un tono escultórico fundamental para romper esa perspectiva angosta inicial, otorgando mayor fluidez y circunvalación al espacio.

Un lugar poco común

El restaurante es el resultado de todo un año de trabajo dando forma a cada detalle, algo que se puede percibir no solo en la calidad de su concepto gastronómico, sino en el cuidado interior.  La bonita zona ajardinada en su entrada ya nos anticipa que nos adentramos en un lugar poco común. Podemos sentarnos en este espacio envueltos de aromas a romero, tomillo y menta o en el comedor interior. En él nos recibe un espacio dinámico, gracias a su distribución, donde destaca una barra central, en un ambiente de lujo relajado de inspiración mediterránea, con predominio de materiales nobles como la madera y el terrazo.  ¿Te animas a descubrirlo?

Tarta de queso del restaurante Orea

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