¿Qué crees que dice tu casa de ti? Seguramente, mucho más de lo que imaginas.

Cada objeto, cada mueble, cada imagen habla de ti y rezuma una historia personal. Pues todos ellos son fruto de las emociones y decisiones de un momento determinado de tu vida.

No cabe duda de que tu hogar es un fiel reflejo de tu mundo interior, de tu forma de ser y de tus inquietudes más profundas. Tu casa está directamente conectada a tu esencia, a tu ser. Por ello, es necesario que esté alineada con tu evolución personal y los cambios que experimentas a lo largo de las diferentes etapas vitales.

Según el Feng Shui, tu hogar es un reflejo externo de tu estado de ánimo, de aquellas emociones que no se ven y que, a veces, permanecen ocultas hasta para ti mismo. La simbiosis es tal, que cualquier cambio en el exterior tiene efectos en tu interior, y lo mismo sucede a la inversa.  

Fotos de Joanna Noguera.

Escucha las señales
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Escucha las señales

En este sentido, Marian Sánchez, terapeuta Gestalt, apunta que hay muchas señales que pueden alertarte de que algo está cambiando. El desorden y la falta de limpieza, por ejemplo, “son un claro síntoma de que tu interior no está bien; especialmente si, tiempo atrás, no era así”.

Asimismo, que tu despensa y tu frigorífico se llenen de comida basura y productos poco saludables “puede ser un indicio de que estés teniendo sentimientos dolorosos que intentas aliviar comiendo este tipo de alimentos”.

En definitiva, cualquier signo de dejadez en el hogar y en tus hábitos es una clara demostración externa de la falta de preocupación por ti mismo.

En lugar de mantenerte impasible, es conveniente interpretar estos avisos como una llamada a la acción. El confinamiento “te obliga a parar y a entrar en contacto contigo mismo”, por lo que quizá sea un periodo idóneo para sentir, reflexionar sobre estas cuestiones y escuchar tus temores.

Como dice Sánchez, “es saludable transitar las emociones, sin esconderlas ni rebozarnos en ellas, pues la evolución personal está vinculada a la aceptación de todas estas situaciones”. A lo que añade: “si uno atiende lo que siente, generalmente ese malestar se alivia. Sin embargo, si intentas eliminarlo desesperadamente, aumenta y se hace más difícil de gestionar”.

Se trata, al fin y al cabo, de encontrar una nueva manera de atravesar lo que sientes sin intentar cambiarlo. Pero, ¿de qué manera puede ayudarte tu hogar a poner en consonancia todas esas emociones? Para iniciar ese tránsito, puedes empezar por estas recomendaciones de Marian Sánchez:

Descubre qué necesitas
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Descubre qué necesitas

En primer lugar, es fundamental que establezcas tus prioridades e identifiques cuáles son tus necesidades a nivel de hogar en estos momentos.

Observa tu casa y, en una consignación de desapego y búsqueda de plenitud, analiza qué elementos quieres cambiar y qué te puede aportar su renovación.

¿Quieres crear un espacio que te dé sensación de paz? ¿O prefieres un espacio que te regale momentos de creatividad? ¿O quizá necesitas hallar la comodidad que no encuentras?

Medita bien el propósito que quieres darle a cada estancia de tu casa, visualízalo y adáptalo a lo que quieres conseguir.

Mantén el orden
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Mantén el orden

Trata tu hogar como una extensión de ti mismo que requiere también tus cuidados y atención.

El caos y el desorden pueden traducirse en desasosiego interno. Por eso, cuanto más recogida, limpia y ordenada esté tu casa, mayor será tu sensación de bienestar, paz y comodidad.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que tengas que obsesionarte con la limpieza. Cada cual tiene su propio baremo, señala Marian. “Si te escuchas, sabrás donde está tu límite”, recomienda.

Despeja tu casa para despejar tu vida
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Despeja tu casa para despejar tu vida

Aprende a desprenderte de lo que puede suponer una carga para ti y deja espacio libre para que pueda ser llenado con algo útil que te aporte valor. 

Hay momentos en los que puedes temer necesitar algo que ya no tienes, deshacerte de aquello que ya no utilizas o desprenderte de algo que incluso te hace daño o te trae malos recuerdos. Sin embargo, sobreponerte a ese miedo genera fortaleza y confianza en ti mismo. Es una manera de superarte.

De hecho, para los budistas, la incapacidad de practicar el desapego es uno de los mayores impedimentos para conseguir una vida serena y plena.

Evoca sensaciones a través de los olores
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Evoca sensaciones a través de los olores

El olfato es el sentido más emocional y tiene la capacidad de activar tus sentimientos y tu memoria. Por ello, no es de extrañar que llenar tu casa de aromas que te resulten agradables te ayude a encontrar el equilibrio.

Ten presente tu propósito y busca inciensos, humidificadores, frutos, alimentos o plantas que te transmitan lo que necesitas.

¿Qué buscas? ¿Un olor que te relaje? ¿Que te active? ¿O que dé sensación de limpieza?

Renueva el aire de tu hogar
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Renueva el aire de tu hogar

Seguro que, cuando te sientes agotado, te asomas a la ventana en busca de aire fresco. ¡Tu casa también lo necesita a menudo para renovar la atmósfera!

Airear tu vivienda contribuirá a generar calma y bienestar. Al ventilar, purificas el ambiente y aligeras la sensación de pesadez.

Tu casa debe ser tratada como un ser vivo. La energía que desprenda y se impregne en ella será la misma que te envuelva a ti cada día.