Al fundar su estudio, en 2002, Oki Sato escogió la palabra ‘nendo’, que significa arcilla para moldear (y, por ampliación, flexibilidad), para bautizarlo. Uno termina de comprender esa elección cuando le oye explicar como, para diseñar su última silla, empezó doblando una hoja de papel hasta dar con la curvatura del asiento. “Un diseño es bueno cuando podría explicárselo a mi abuela, o a un niño”. Probemos. 

Encuentras la inspiración, según confiesas, en la pura cotidianidad del día a día, pero ¿cómo la llevas a la práctica?

Cada día repito una serie de rutinas establecidas –elijo la ropa de mi armario, que solo tiene prendas en blanco y negro; paseo con mi perro; tomo café en mi cafetería preferida; etc.–, y las pequeñas diferencias que se producen en mi vida entorno a esas rutinas me brindan descubrimientos y sorpresas que son el origen de mi trabajo. No pienso en colores, formas o materiales, sino en una hermosa historia.

Has conseguido desarrollar un lenguaje universal y al tiempo muy sutil y personal, algo ciertamente difícil. ¿Cuál es tu secreto?

Muchas gracias. En realidad, yo simplemente diseño cosas que me gustan a mí mismo; no puedo imaginarme haciéndolo de una forma distinta. Probablemente por eso mi lenguaje como diseñador es tan consistente, porque es absolutamente honesto…

El minimalismo y la poesía son, desde mi punto de vista, otras dos claves esenciales en tu trabajo. ¿Tiene la cultura japonesa tanto peso en tu filosofía creativa como puede parecer?

No soy consciente de mi nacionalidad al diseñar. Pero la gente suele señalar eso a menudo. Evidentemente, mi trasfondo cultural tiene una gran influencia en mi trabajo, pero no diría que se trata de asunciones conscientes. 

El background de tu colección de bolsos para Longchamp es precisamente el furoshiki, el arte japonés de envolver telas. ¿Cómo trabajaste con él?

Me sorprendió descubrir que el origen de la colección Le Pliage fue el origami, el arte japonés de doblar papel, y decidí desarrollar mi serie poniendo en juego uno de sus hermanos, menos conocido fuera de 
Japón, el furoshiki, que utiliza telas para envolver y llevar cosas.

Tu silla N02 Recycled para Fritz Hansen surge, en cambio, del encuentro de dos tradiciones de diseño tan potentes como diversas: la japonesa y la escandinava. 

¡Exacto! Combina la pureza y la estética minimalista japonesa con la calidez y la suavidad formal nórdica. 

Se trata del primer esfuerzo de la compañía en una línea de trabajo que va a potenciar y que pone en el centro los conceptos de sostenibilidad y economía circular. ¿Cómo la ves tú?

Es una silla apilable hecha de plástico doméstico reciclado. Al concebirla, jugaba con una simple hoja de papel; la doblé de distintas formas, y el asiento, que tiene uno de esos pliegues en el respaldo, surgió directamente. Presenta varias opciones para las patas y siete colores cálidos terrosos para tratar de hacer que pueda adaptarse a cualquier ambiente. En cuanto a la sostenibilidad, diría que es, en la actualidad, uno de los elementos más relevantes a tener en cuenta cuando se diseña. Hace 20 años, hacíamos especial hincapié en la génesis del producto: cómo desarrollarlo y producirlo; hoy, en cambio, somos por fin conscientes de que el final es aún más importante: qué va a pasar con él después de que sea desechado. La N02 Recycled puede volver a reciclarse para dar forma a un nuevo producto. 

¿Cómo se trabaja con firmas tan fuertes en términos de personalidad e imagen como Longchamp o Fritz Hansen y se sigue consiguiendo ser tan reconocible como Nendo? 

Cada marca tiene una filosofía y una historia propias. Yo necesito entenderlas e interiorizarlas para poder desempeñar mi papel respetando sus intereses, pero al mismo tiempo tengo que tener cuidado de no dejarme absorber completamente por su mundo. Se trata de una cuestión de equilibrio. 

¿Y cómo llevas la imitación? Eres un referente global del que, desde hace años, se ven todo tipo de copias…

Ante todo la veo como una motivación para seguir desarrollando mi potencial de forma tan honesta como hasta ahora. Y eso me hace feliz. Quizá te sorprenda, pero tengo la impresión de que puedo llegar a ser mucho mejor diseñador. Mejorar es mi mayor motivación.

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El último asiento que ha diseñado, para Fritz Hansen; una silla apilable hecha de plástico doméstico reciclado. 

Window
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Window

Su primera pieza para la colección de relojes de pulsera de TEN:TEN, que este año ha crecido con Buckle.  

Mizuhiki
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Mizuhiki

Un broche para los invitados VIP de la pasada Copa del Mundo de Rugby de Japón 2019. 

Cubic
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Cubic

Un reloj de sobremesa inclinado concebido para la firma singapurense The Hour Glass