Pegado a la icónica Plaza del Pilar de Zaragoza se ubica el nuevo Hotel Inca Boutique, anteriormente Hotel Inca y que este marzo reabre sus puertas completamente reformado. Tras su compra por parte de Docar Hotels, originarios de Huesca, se apuesta por una nueva cara del hotel apostando por un diseño diferenciado, ubicaciones estratégicas y un concepto personal y arraigado al lugar tanto del propio edificio como el del origen de la cadena en Barbastro (Huesca).

Tras el inicio de la crisis sanitaria hace alrededor de un año cobra especial importancia lo particular, lo personal en los hoteles. Precisamente esa experiencia singular es uno de los pilares sobre los que se levanta el nuevo hotel que, desde Alfaro-Manrique Atelier, quieren devolver a la ciudad buscando el detalle y las sensaciones de calma en un espacio excepcional.

Cinco sentidos

El diseño del nuevo hotel no solo hace referencia a la ciudad de Zaragoza, sino también a los cinco sentidos que nos genera al entrar en él: lo visual como inicio, el olor personal como el de la abundante vegetación, el tacto de los tejidos aterciopelados, el sonido de la proyección de videoarte de la recepción y el gusto de los productos exclusivos de la zona que se pueden degustar en la zona de bar, unida a la recepción.

Todo ello con la intención de acercarse al usuario de una manera natural pero cálida, aunque con una sofisticación elaborada y prácticamente imperceptible que contribuye a hacer partícipe al cliente de lo que el Hotel Inca Boutique ofrece.

La narrativa de este proyecto comienza, por lo tanto, desde el exterior, con un paneleado de madera, puertas y marquesinas está pintado en genero para generar un primer impacto y anticipar lo que ocurrirá en el interior.

Jardín interior
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Jardín interior

Nada más acceder al vestíbulo, el claro protagonista es un paisaje interior formado por vegetación y combinado con la geometría. Así, un escenario marcado por un gran cortinón de terciopelo azul delimita el espacio del lobby, y una vez que se abre invita a las habitaciones o hacia el restaurante externo, situado en la planta sótano.

Este jardín busca recrear de alguna manera el paisaje exterior e interpelar a una simbología propia de la ciudad de Zaragoza como el jardín musulmán y la iconografía religiosa presentes en la arquitectura de la Basílica del Pilar y que se reproduce con las formas rotundas que definen los elementos diseñados.

Fotografía: Vicugo

Lobby y espacio de coworking
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Lobby y espacio de coworking

Todos estos elementos combinados con neones con el nombre del hotel y del restaurante, un jardín vertical de corcho y musgo, alfombras también geométricas y una proyección de videoarte en la pared completan este espacio polivalente que es al mismo tiempo recepción, zona de coworking y estancia asociada a la cafetería.

Sobre este, tres lámparas Circe de dos metros de diámetro y fabricadas con revestimiento textil usando el mismo terciopelo azul que en otros puntos completan la estancia, que culmina con butacas de la serie Magnum de Scandal con formas redondas y una geometría potente que cierran el círculo compositivo completo.

Fotografía: Vicugo

Habitaciones
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Habitaciones

En todas las habitaciones, amplias y de techos altos, se apuesta por mantener la distribución, pero variando en el interiorismo y la gama cromática.

Siguiendo la línea de promover esa serenidad, confort y amplitud, visten las habitaciones formas geométricas sencillas y curvas de tejidos ricos en los tapizados como el terciopelo, destacando sobre las blancas paredes con geometría en gris en diagonal, y contrastan a su vez con el mármol negro presente en elementos como el escritorio. Completa el espacio el armario, de lamas blancas para aportar armonía y domesticidad.

En cuanto al mobiliario, encontramos un banco maletero que a su vez actúa de butaca, una gran cama con un cabecero que ornamente pero con la suficiente entidad para estar sentado sobre la cama y trabajar desde ella, un escritorio que es también mesa auxiliar y taburetes que sirven de reposapiés o asientos complementarios son también ejemplos de la flexibilidad y funcionalidad presente en todo el hotel.

Fotografía: Vicugo

Tapizados
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Tapizados

La ambientación final en las habitaciones está hecha precisamente con grandes elementos tapizados, que actúan a la vez como pantallas de absorción acústica. Se usan también en pasillos, y se colocan en las diagonales grises de pared de las habitaciones, produciendo un contraste y efecto sorpresa.

Se combinan con unas pequeñas láminas de diseño desarrolladas en el Atelier con distintos tonos según los que pintan las diferentes plantas del proyecto.

Fotografía: Vicugo

Iluminación
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Iluminación

Finalmente, y como elemento también característico, la iluminación es depurada pero cálida, y está diseñada en latón, negro y con globos opales blancos.

En definitiva, se crea una historia en el centro de la ciudad desde el jardín interior hasta habitaciones limpias en blanco, donde se desenvuelven formas acogedoras y blancas con toques cromáticos ordenados, poniendo en valor un hotel ya existente mediante una intervención que habla a través del diseño.

Fotografía: Vicugo