¿Te imaginas una estructura cilíndrica que se alce hasta las nubes en pleno centro de Nueva York? Pues esa ha sido precisamente la idea del estudio de diseño estadounidense RB Systems, que, siguiendo las últimas tendencias en la construcción de torres de escasos metros cuadrados de superficie, ha lanzado este espectacular desafío: un edificio de 400 metros de altura que tan sólo ocuparía una superficie aproximada de 900 metros cuadrados.

Pero, ¿por qué un cilindro? Se preguntarán muchos. Pues por la sencilla razón de que se trata en realidad de una de las formas más eficientes a la hora de construir edificaciones de gran altura, gracias a que ofrece una mayor resistencia al viento. A esto se suma la posibilidad de prescindir de columnas perimetrales, que serían sustituidas por una estructura de cables de acero colocados en forma de espiral, lo que otorgaría al edificio ese aspecto tan llamativo y futurista y proporcionaría a todo el edificio un ensamblaje estructural más resistente y mucho más ligero.

interior del nuevo rascacielos de nueva york

Este edificio de oficinas en forma de tubo se alzaría sobre el resto de rascacielos desde un solar que se encuentra en la calle West 45 de Manhattan, al oeste de Times Square. Para su diseñador, Rustem Baishev, la propuesta supone un ejercicio a la hora de enfrentarse a los “retos extremos que supone la altísima densidad de población en los centros urbanos”. Eso fue lo que llevó a Rustem a decantarse por ese diseño ultra moderno que parece sacado del mundo de la ciencia ficción. Gracias a su innovadora estructura de cables, las oficinas dispondrían de una superficie total de unos 38 metros cuadrados.

“La estructura en espiral de los cables crea una fuerza de tensión en la superficie que se traduce en una sujeción a modo de “corsé” de todo el edificio, muy similar al envoltorio de un caramelo, cuyo contenido se encuentra sujeto gracias a la torsión de sus extremos.”

A la estructura de cables se añadiría también un sistema de amortiguación que iría instalado alrededor del eje central del edificio, ideado para contrarrestar las posibles oscilaciones causadas por fuertes vientos. Los cables irán anclados en profundísimos cimientos en su base y quedarían unidos al núcleo del edificio a través de una estructura circular de aluminio.

Alrededor de la entrada del rascacielos, además, se planea la construcción de una estructura en forma de “halo” que rodearía todo el edificio, incrementando así ese aire de nave espacial del rascacielos. Al acceder al interior del edificio, los visitantes podrán tomar uno de los diversos ascensores que los llevarían a su oficina correspondiente, o bien subir hasta el mirador de la planta 96, donde encontrarán una sublime panorámica a 360º del skyline de Nueva York. Impresionante, ¿no crees?

 

 

 

Rascacielos de Nueva York

 


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