Decía Johann W. Goethe que "la naturaleza y el arte parecen rehuirse, pero se encuentran antes de lo que se cree". Y es que, el binomio naturaleza y arte termina siendo un conjunto indisolumble en la creación artística. Solo hay que fijarse en las corrientes estéticas desarrolladas en los últimos siglos y su interés por el mundo natural. La arquitectura barcelonesa de finales del XIX y principios del siglo XX es un ejemplo. También un motivo de cómo partir de la naturaleza para descifrar el misterio de la vida y cómo ese misterio es capaz de atravesar las paredes de un edificio en pleno Eixample. Una ciudad que se erige, de manera impetuosa, a través de sus construcciones modernistas en las que los detalles y elementos vegetales se observan en muchas de sus fachadas.

El Parc Güell, la Casa Milà, la Sagrada Família o el Hospital de Sant Pau son conocidos como los grandes referentes del modernismo catalán. Pero hay mucho más detrás de lo consagrado. En el número 89 de la calle Tamarati con Entença nos encontramos con la Casa dels Caragols, un edificio construido entre el año 1895 y el 1896, símbolo también del modernismo que se desarrolló en Cataluña a lo largo de tres décadas. Un espacio en el que el diseñador de interiores Noé Prades ya ha puesto su atención a través de 'Botanic', un proyecto de rehabilitación y reforma integral de un apartamento de 70 m2 que se encuentra en este edificio de finales del XIX.

Dormitorio principal

Pero, ¿qué historia esconde este edificio?

Su nombre, La Casa dels Caragols no es pura coincidencia. Sobre su fachada crecen numerosos motivos animales y vegetales que nos recuerdan a la leyenda que pudo motivar la construcción de dicho edificio. Se dice que, un matrimonio que buscaba caracoles se metió en una de las cuevas que había por aquella época en Montjuïc y allí se encontraron con un caldero de monedas de oro. Enriquecido, encargaron la construcción de dos viviendas justo donde en el terreno donde tenían su antigua casa. Para no olvidar la buena suerte, decidieron que estarían decoradas con motivos animales y, en especial, con caracoles. 

A través de esta historia Noé Prades también acoge el carácter naturalista en su diseño. De hecho, la inspiración para este proyecto nace de la botánica, concepto que invita a la Tierra, las raíces, plantas, masculinidad y oscuridad. En su interior, la naturaleza y la elegancia están muy presentes. Cada rincón está construido con una esencia vegetal y distinguida experimentando con las diferentes texturas, colores, tonos piedra y verdes.

¿Qué podemos encontrar en el interior de este apartamento?

El apartamento se distribuye en dos habitaciones dobles, dos baños (uno en suite), cocina abierta hacia la sala, salón-comedor y dos balcones que aportan claridad y amplitud al espacio interior. Los materiales que protagonizan el espacio están formados por: madera de roble natural, piedra, variedad de papeles pintados con motivos vegetales y toques cobrizos.

En este proyecto, el estudio ha diseñado la colección de mobiliario CH1, que incluye estantería y mueble de baño. Asimismo, el trabajo del estudio incluye el diseño y la fabricación de la carpintería de hierro del baño en suite tanto puerta como ventanal. Abarcando diferentes capas, desde la distribución y reforma del espacio, hasta el diseño de cualquier elemento específico. Cuidando como siempre, hasta el último detalle.

Baño interior