Repensar el modernismo, sus motivos florales, su tendencia hacia la pureza de los materiales, son algunas de las impresiones que podemos extraer de 'Modernisme, hacia la cultura del diseño'. La exposición, ubicada en el Museo del Diseño de Barcelona muestra, por primera vez, una reinterpretación del modernisme en clave de “cultura del diseño”. Es decir, reflexionando en torno a cada uno de los objetos desde la idea, las técnicas de producción y los materiales, la promoción, la difusión o la función. Porque solo así, en conjunto, podemos comprender que el diseño es, en realidad, un proceso que alcanza desde el concepto hasta el uso e incluso el desuso. Todo un ciclo interminable y sofisticado.

Pero, acercarnos al corazón de esta exposición, de carácter semipermanente, implica observar el Modernismo como inicio de la cultura del diseño y enmarcarlo en el contexto europeo. Tampoco podemos perder de vista la fuerza de un movimiento que destacó por su singularidad en el caso catalán con numerosos nexos.

En el centro, se encuentran las artes decorativas y aplicadas, artesanas e industriales que tuvieron un papel protagonista en el modernisme. La muestra nos obliga a preguntarnos: ¿Repensamos el modernismo desde el diseño o repensamos el diseño desde el modernismo? 

Estas preguntas, así como la idea del “diseño antes del diseño" podrían ser formas de resumir el sentido de esta colección, que se perfila desde los inicios del modernismo hasta la actualidad. Y es que, todavía hoy, encontramos vestigios y tendencias inspiradas en el gran esplendor modernista de finales del siglo XIX y el inicio del siglo XX. En la exposición, se descubre de cerca su proceso de expansión, mostrando el vínculo entre el Modernisme y el Novecentismo y su vindicación de la tradición artesana autóctona. Después del Art déco, llega hasta el racionalismo y la modernidad de raíz mediterránea del GATCPAC, muy crítico con el Modernisme, pero sensible al artesanado y puerta de entrada al diseño moderno.

Además, de este nuevo camino se derivó otro: las técnicas artesanas tradicionales puestas en manos de los artistas encontraron una nueva vía de expresión contemporánea que llega hasta hoy. Como colofón, la muestra recoge la recuperación del Modernisme desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Desde los años sesenta hasta ahora ha tenido lugar una reivindicación del Art Nouveau y del Modernisme, tanto a través de la historia del arte y el patrimonio como desde el diseño, que ha llevado a la difusión internacional y al reconocimiento de ciertos objetos como “clásicos del diseño”. Inevitable no caer rendidos ante las piezas exclusivas que se exponen en sus vitrinas.

muestra modernisme

Cada vez son más los objetos clásicos del diseño modernista que se reeditan en piezas notables y que ahora podemos encontrar en esta exposición. Por todo ello, el modernismo, movimiento clave para entender la cultura catalana contemporánea, puede ser reconocido como el momento de inicio de la cultura del diseño, que empezó con las industrias artísticas, lejos todavía del concepto moderno de diseño, pero ya basadas en algunos aspectos que tuvieron un papel clave.

Entre las piezas destacadas encontraremos fondos patrimoniales que se presentan por primera vez: el conjunto del mobiliario del comedor del arquitecto Jeroni Granell, piezas y documentos de la firma Escofet, un marco de Rafael Masó de grandes dimensiones, una lámpara Déco de laca urushi de Lluís Bracons. Además, piezas muy representativas y singulares como el escaño neogótico de los talleres José Ribas, algunas piezas cerámicas del Palau de la Música, una jarra de cerveza de la taberna de los 4 Gats o los dibujos originales de las marqueterías de la casa Lleó Morera, obra de Josep Pey.

Así, la muestra pone de relieve algunos dibujantes proyectistas como el mismo Pey, Mateu Culell, Víctor Brosa, algunos bastante desconocidos, o el también arquitecto, Jeroni Granell. Muchas de estas piezas y trabajos son fruto de últimas e importantes donaciones: Escofet, Pey, Cantavella Granell, Busquets... Destacar también la serie de piezas de Gaudí, expuestas por primera vez en el Museo, donde se conservan a raíz del préstamo en comodato de la Cátedra Gaudí de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politècnica.

 

El modernisme, una actitud y un largo camino
1/6

El modernisme, una actitud y un largo camino

“Modernisme” es sinónimo de voluntad de modernizar una cultura y de integrarse en Europa.  La Exposición Universal de 1888, primer evento internacional organizado por la ciudad de  Barcelona, se considera la puerta de entrada a Europa y a la modernidad, y la fecha de inicio del movimiento.

El deseo de modernidad, impulsado por intelectuales y artistas, defendía la cultura como instrumento regenerador para superar una atmósfera localista y atrasada, fijándose en Europa. A la vez, superándolo, miraba hacia el pasado, como lo había hecho la Renaixença, movimiento cultural romántico que había recuperado las raíces autóctonas. Mirar hacia el futuro sin renunciar al legado histórico constituyó la singularidad del modernisme, inicio de un largo camino hacia la modernidad y al mismo tiempo cuna del catalanismo político.

Industrias de arte, la nueva cultura del diseños
2/6

Industrias de arte, la nueva cultura del diseños

La industrialización asentó las bases de la cultura del diseño. En Cataluña destacaron las industrias artísticas, dedicadas a la producción de objetos de consumo especialmente al servicio de la decoración del hogar. Las industrias artísticas son sinónimo de modernización. De modernización técnica, es decir, de talleres innovadores, con maquinaria de importación y nuevas prácticas profesionales. De modernización estética, puesto que superan los  historicismos y convierten la naturaleza en su modelo principal, sin olvidar el pasado. Asimismo, se abre una nueva vía de difusión de los productos.

Aparece la publicidad comercial gracias a los nuevos procedimientos de reproducción gráfica y se organizan exposiciones de promoción y fomento.  Nace pues un nuevo modelo de taller, de fabricación y de  comercialización, tanto de piezas seriadas como de piezas únicas. Al mismo tiempo surgen las figuras del dibujante proyectista o proyectista industrial, como se le denominaba, y el nuevo director de arte. En este contexto nace un nuevo concepto comercial, el objeto de arte, argumento de venta, porque el arte ennoblece a la industria.

 

Las grandes protagonistas del modernisme
3/6

Las grandes protagonistas del modernisme

El modernisme se hizo realidad en las artes decorativas y aplicadas, entendidas en su doble vertiente, como objeto ornamental o aplicadas a la arquitectura. Al igual que en otros países, como Gran Bretaña, se recuperaban las antiguas técnicas artesanales. Pero en Cataluña ese proceso no se llevó a cabo rechazando los objetos manufacturados para visibilizar los valores autóctonos teñidos de espíritu cosmopolita. Por ello las industrias subsidiarias de la  construcción y todas las especializadas en productos ornamentales trabajaron a fondo en la renovación de sus diseños, a menudo con la participación de dibujantes y arquitectos de prestigio.

Las industrias artísticas tuvieron un desarrollo espectacular. Se puede hablar de formas mixtas de fabricación con productos industriales acabados de forma manual o productos artesanales distribuidos por un sistema comercial moderno. Como consecuencia, tiene lugar una valoración de los productos estandarizados sin detrimento de la consideración que tiene la pieza única.

El hogar burgués, símbolo del ideal de una sociedad
4/6

El hogar burgués, símbolo del ideal de una sociedad

El hogar burgués modernista es símbolo del ideal de la nueva sociedad industrial, llena de contradicciones. Esta nueva clase adquiere otros hábitos presentes en la organización de la vida cotidiana. Las viviendas diferencian entre el espacio de representación, reflejo del prestigio social, y el de la vida familiar, donde impera ya el criterio del confort, propio de la modernidad. Luz y aire, como había defendido el urbanista Cerdà, pero también comodidad y lujo. Objetos decorativos importados de Europa o de producción local, asequibles para un mayor público, son muestra del decorativismo Art Nouveau o 1900.

Objetos de arte llenos de flores y ninfas simbolistas se anunciaban y vendían en tiendas especializadas. Asimismo, fueron muy populares los “muebles de Viena” o de madera curvada, importados o de fabricación autóctona, que se integraron en las zonas más íntimas del hogar. Pero el modernisme pasó de ser un movimiento regeneracionista a ser un estilo “moderno”, llegando a capas más amplias de la sociedad. Objetos anónimos de uso cotidiano llenaban las vitrinas de los hogares mientras el modernisme era ya rechazado por los noucentistes.

El arte del novecientos y el descrédito del modernisme
5/6

El arte del novecientos y el descrédito del modernisme

Mientras el modernisme se había forjado en los círculos intelectuales y artísticos con voluntad de modernizar una cultura y de integrarse en Europa, el noucentisme a pesar de desacreditar al modernisme y al individualismo ochocentista, con su vocación institucionalizadora hizo realidad algunas de las propuestas culturales de los modernistas. Tal es el caso de las industrias artísticas, los oficios artísticos o los “bellos oficios”, como se llamaban, que establecieron un nexo entre ambos movimientos y continuaron trazando el camino de la cultura del diseño, evidenciando el valor social del arte.

El objetivo era trabajar en pro de la identidad nacional, por un arte catalán de raíz mediterránea que embelleciera la ciudad mediante la buena práctica de los oficios artesanos. En términos actuales, poner el diseño al servicio de la identidad. Pese a todo, Gaudí, y en especial la gran empresa de la construcción de la Sagrada Familia, coincidía con la ideología dominante del catalanismo noucentista, que había definido Torras i Bages en La tradició catalana, en 1892, reeditada, no obstante, en 1906.rrr

La recuperación de Gaudí y del modernisme
6/6

La recuperación de Gaudí y del modernisme

En los años posteriores a la guerra civil, pervivió la imagen de Gaudí y de la Sagrada Família como una posibilidad de mantener viva la catalanidad de una manera tolerada por el régimen franquista. En este entorno, en 1952 se creó la Associació Amics de Gaudí, que organizó una exposición en el Salón del Tinell en 1956, fecha en la que también se fundó la Càtedra Gaudí de la Escola Superior d’Arquitectura. Posteriormente, en 1963 se inauguró la Casa-Museu Gaudí en el Park Güell.

El reconocimiento internacional de Gaudí llegó cuando el MOMA le dedicó una exposición en 1957, tras superar las reticencias de los responsables del museo, defensores a ultranza del espíritu moderno. El promotor fue el profesor de Columbia, Georges R. Collins, fundador de Amics de Gaudí USA, que lo había descubierto en la exposición del Tinell. Paralelamente, el arquitecto Kenji Imai, de la Universidad de Waseda, lo promovía en la sección japonesa. En 1967, el libro The Sources of Modern Architecture and Design, de Nikolaus Pevsner, defendía que las formas libres y funcionales del Art Nouveau estaban en los orígenes del diseño moderno. Esta obra generó la recuperación del Art Nouveau y de grandes figuras como Guimard, Horta, Mackintosh, así como de Gaudí y el modernisme.