Si eres un profesional autónomo y alguna vez has trabajado, has buscado o te has planteado utilizar un co-working, sabrás que la comodidad, la frescura, la versatilidad o un ambiente inspirador y multifuncional son requisitos esenciales a la hora de escoger un espacio como oficina compartida. Porque en él vas a pasar gran parte de tu jornada, vas a recibir a tus clientes, a hacer reuniones con compañeros, a trabajar de forma autónoma pero también a comer, a tomar cafés y a hacer pequeñas paradas para cargar pilas.

Porque si algo diferencia a los co-workings de muchos de los espacios de oficinas tradicionales de nuestro país es sin duda la creatividad que inspiran. Lejos de ser espacios grises y sin alma, los encontramos llenos de color y de diseño, muchas veces, con un marcado estilo industrial que busca resaltar la innovación y la modernidad.

El que os presentamos hoy es el nuevo centro de co-working que ha diseñado el estudio Monochrome en Bilbao y que cuenta ni más ni menos que con 2.780 m2 de superficie. Ubicado en la que había sido la antigua oficina de Seguros Axa, en un edificio de finales del siglo XIX, la reforma ha conseguido renovar, modernizar y equilibrar todos los espacios, pero sin renunciar al fuerte carácter histórico del edificio que precisamente lo hace tan particular.

"En los espacios de trabajo buscamos concentración, pero también sentirnos como en casa”, afirma el arquitecto Sergio Sañudo

La compañía internacional Spaces es la propietaria de este nuevo espacio dinámico y luminoso en el que se espera que los profesionales y los distintos creativos que lo alquilen puedan utilizarlo como un auténtico centro de negocios de lujo, pensado para que las empresas compartan ideas en un entorno dinámico que fomente la innovación.

Como vemos, los acabados muestran el gusto por diseñar espacios equilibrados, pero con carácter de Estudio Monochrome para este tipo de centros de trabajo. “Es una máxima de nuestro estudio que el diseño debe estar orientado no sólo desde una perspectiva visual, sino que es clave la funcionalidad. En los espacios de trabajo buscamos concentración, pero también sentirnos como en casa” afirma el arquitecto Sergio Sañudo.

Vamos a repasar algunos de los espacios más destacados de la reforma.

Una escalera de tres tramos para atraer al máximo la luz natural
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Una escalera de tres tramos para atraer al máximo la luz natural

El proyecto ha contemplado la unión de varios locales comerciales existentes en la planta baja y su conexión con un antiguo sótano de almacenaje. La gran prioridad aquí ha sido la de atraer la mayor cantidad de luz natural, que se ha conseguido a través del rediseño de una pequeña escalera de servicio existente, a la que se le ha sumado una nueva escalera de tres tramos con un ojo central y una estructura de chapa perforada acabada en una tonalidad rosa flúor.

Acabados con materiales naturales
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Acabados con materiales naturales

La propuesta de diseño incluye acabados en roble natural, Corian blanco, y distintas tipologías de tapicería de la marca Kvadrat, junto con mobiliario de Vitra, Muuto, Hay y Steelcase entre otros, todo combinado con un techo expuesto de hormigón, suelo neutro de resina y luminarias decorativas.

Salas privadas para reuniones
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Salas privadas para reuniones

El diseño de la reforma se ha hecho teniendo en cuenta que debían formularse espacios muy flexibles que combinen tanto las zonas más expuestas y públicas como las más privadas o de concentración.

Espacio pensado para la distensión
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Espacio pensado para la distensión

Como no podía ser de otra manera, el edificio cuenta con un espacio con servicio de cafetería donde los profesionales pueden desconectar y relajarse en un ambiente más que distendido. Prueba de ello es también la existencia de un futbolín, que enriquece y humaniza todavía más la obra.

Luz natural como eje vertebrador
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Luz natural como eje vertebrador

Esta es una de las claves del proyecto que aporta un gran dinamismo y fuerza a la mayoría de espacios del edificio.

Obra a la vista
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Obra a la vista

Aunque podemos ver una clara inspiración industrial, materializada a través de techos altos y espacios amplios y abiertos, luminarias con apliques de cobre, esferas de cristal, cables en suspensión, vigas y tuberías a la vista y del respeto obvio hacia la arquitectura original, el estilo neoyorquino viene matizado a través de materiales menos duros o agresivos, y las pinceladas de colores cálidos como el rosa palo de los sofás o el predominio de los blancos y beiges.