La mesa es una de las piezas estrella del mobiliario. Tradicionalmente ha sido un mueble de vertiente claramente funcional, ya que lo utilizamos en la cocina, en el despacho, en el comedor, en el jardín o en otros espacios en los que necesitamos superficies altas y planas sobre las que poder trabajar o apoyar objetos diversos.

Pero su elección no es fácil: puede tener tanta presencia que cambie por completo el diseño de un espacio y lo dote de gran personalidad y la variedad de modelos de las que disponemos en el mercado es enorme.

De entrada, has tres grandes formas en las que podemos categorizarlas: las mesas redondas, las mesas cuadradas y las mesas rectangulares. Su elección debería depender del espacio que tenemos para ubicarlas, de la capacidad o número de comensales que vayan a utilizarlas, del equilibrio entre diseño y funcionalidad que queramos conseguir o de otros factores más sociales a tener en cuenta, como la apuesta que hagamos en términos de comunicación.

Así que, como hacemos en otras cuestiones de la vida, en decoración, deberíamos trazar una pequeña estrategia que conjugue todos estos elementos y escoger la que más se acerque a nuestros objetivos. Por ejemplo, no tiene las mismas necesidades una familia numerosa que alguien que vive solo, ni un bar que sirve menús rápidos que un restaurante de alta cocina.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada tipo de mesa?

  • Las mesas cuadradas: por su versatilidad, son las más tradicionales. Tienen muchas ventajas, como poder arrinconarlas en una pared para ganar espacio o permitir que se les añadan mesas auxiliares en caso que no haya espacio suficiente. Además, la mayoría cuenta con extensiones para poder aumentar su capacidad. Pero sus esquinas son incómodas y pueden ser peligrosas para niños pequeños o mascotas, y las patas también pueden ser molestas.
  • Las mesas rectangulares: son ideales para familias numerosas, despachos para grandes reuniones o salas de restaurante destinadas a grandes celebraciones ya que, en términos de economía de espacios, son las más eficientes. Pero también son las que separan más unos comensales de otros, así que no favorecen la comunicación.
  • Las mesas redondas: su coqueto diseño contribuye a crear un espacio más cálido, íntimo y acogedor, son más cómodas y más seguras porque no tienen patas ni esquinas y contribuyen a una comunicación más horizontal porque eliminan la posición jerárquica de cabezal de mesa, pero ocupan bastante espacio y no permiten unirse a otras mesas para conseguir una extensión.

Veamos algunos ejemplos de mesas de formas y materiales distintos y de su integración en el espacio:

 

Mesa rectangular y abatible de IKEA
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Mesa rectangular y abatible de IKEA

Mesa extensible Norden de Ikea de aspecto sencillo e inspiración escandinava, con cajones pensados para la cubertería y las servilletas. Altamente funcional para hogares pequeños con espacios reducidos.

Mesa redonda de cristal para dar más ligereza al espacio
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Mesa redonda de cristal para dar más ligereza al espacio

Mesa redonda con sobre de cristal y patas de roble macizo acabado blanqueado, de Kave Home. 

Redonda, extensible y con ruedas, versatilidad máxima
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Redonda, extensible y con ruedas, versatilidad máxima

Propuesta de Maisons du Monde. Una magnífica mesa de acabados contrastados, trabajada con una pintura color marfil patinada y envejecida que se desplaza fácilmente gracias a cuatro ruedas de metal. Se expande de 6 a 14 comensales con gran facilidad.

La elegancia de una sola pieza
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La elegancia de una sola pieza

Una mesa de estilo nórdico, acabada en hierro pintado a mano en negro y madera natural, de Kenay Home.