El Mercat de Sant Antoni ya no es solo uno de los edificios más icónicos de Barcelona, sino que ahora destaca también por su innovación. Tanto es así que ha sido galardonado con el premio Tres Diamantes de Mitsubishi Electric como uno de los edificios más eficientes energéticamente de este año por sus instalaciones innovadoras y sostenibles.

De hecho, el de Sant Antoni es el mercado de mayores dimensiones de la ciudad condal, y desde su rehabilitación cuenta con una de las instalaciones geotérmicas de pantallas termoactivas más grandes de Europa. Sí, justo ese edificio por el que en ocasiones pasamos rápidamente sin ser conscientes del potencial artístico y tecnológico que ya atesora. Observemos de cerca su proyecto.

Para empezar, su belleza arquitectónica es obra de Antoni Rovira i Trias en el año 1882. Por ello, para tratar de respetar su tradición e impactar lo menos posible en el icónico edificio, el proyecto de instalaciones premiado se diseñó con criterios de sostenibilidad.

Las amplias dimensiones del espacio (55.000 m²), que consta de tres mercados con unos 230 establecimientos, el mercado dominical con unas 70 paradas y 4 plantas subterráneas, hizo que el proyecto fuera todo un reto en cuanto a ingeniería. Por ello, la rehabilitación del mercado ha durado 9 años y se ha llevado a cabo por el despacho de Pere Joan Ravetllat – Carme Ribas y el proyecto de instalaciones por el premiado estudio AA25.

Anteriormente, el espacio estaba pensando como un ambiente eminentemente abierto al exterior y catalogado como edificio patrimonial. Esto implicaba un cambio en el tratamiento climático del edificio que obligó a definir estrategias de funcionamiento y soluciones constructivas diferentes de las habituales, respetando la arquitectura preexistente.

 

Un proyecto innovador y sostenible

Los cambios en la renovación han pasado por la ampliación del edifcio con cuatro plantas subterráneas. Para ello fue necesario profundizar 18 metros por debajo del nivel de la calle. Además, como a 7 metros de profundidad se encuentra el nivel freático, se tuvo que perimetralizar toda la isla donde se sitúa el edificio, con pantallas continuas de cimentación de 38 metros de profundidad para clavarse en un estrato impermeable del subsuelo, evitando así que el agua del terreno aflorara en el interior de la excavación.

Estas pantallas presentan una superficie de 16.500 m² de contacto con el terreno. En su cara exterior se construyó un gran intercambiador con 44 km de tuberías en forma de serpentín, que permite el intercambio térmico de la instalación de climatización con la temperatura del terreno. Temperatura que se mantiene prácticamente constante durante todas las épocas del año.

 

El proyecto cuenta con 44 km de tuberías en forma de serpentín integradas en unas pantallas perimetrales de 38 metros de profundidad

 

¿Qué significa esto? Lo más importante, en materia de sostenibilidad, es que la producción térmica se obtiene aprovechando un recurso casi infinito que no contamina el ambiente y que es muy eficiente. Un proyecto basado en la sostenibilidad que también se ha servido de una instalación geotérmica que se complementa con cuatro bombas térmicas agua-agua a seis tubos, que pueden llegar a bombear 500 kW entre los ambientes o servicios del edificio que necesiten calor y / o frío de forma simultánea y disipando o absorbiendo calor del terreno según el balance energético global.

Como hemos visto, la envergadura del proyecto ha hecho que sea galardonado en la categoría de instalaciones de más de 200 kW. Una 6ª edición de los premios que otorga Mitsubishi Electric a obras de ingeniería por su carácter altamente eficiente y potenciadoras de ahorro energético y, que ahora luce bajo el histórico Mercat de Sant Antoni.