El hotel Maslina Resort, ubicado en Hvar, Croacia, se inspira en la indomable naturaleza de la isla en la que se ubica. Diseñados por la interiorista Léonie Alma Mason, los espacios interiores combinan el lujo y la serenidad como dos claros elementos principales. Se trata de un conjunto donde “era esencial que usáramos materiales naturales, de manera que pudiéramos crear un ambiente placentero y elegante”. Se trata de la filosofía que siempre sigue la interiorista, quien en 2014 fundó su estudio parisino ‘LA.M Studio’ bajo la premisa de crear espacios para vivir, trabajar y escapar, con interiores en sintonía con los tiempos, sofisticados y sobrios.

Mason trabaja con una arquitectura basada en su propia visión singular que, a su vez, nace de su amor por viajar y por las artes, así como de sus conversaciones con sus colaboradores más cercanos, que van desde managers de proyectos privados hasta emprendedores, artesanos y artistas que siguen diferentes estilos. Nacida en Ginebra, la interiorista visualiza la arquitectura como una herramienta vibrante e inteligible. Por ello, siempre se sumerge en contextos arquitecturales que cuentan con materiales naturales e inspiraciones de artistas neo-modernos como Christo, Andrée Putman o Robert Mallen-Stevens.

La dirección que sigue Mason en su trabajo se define por los códigos propios de cada espacio. En cada uno de ellos cobran algo de protagonismo la luminosidad, las líneas y la piedra lava, todo ello aportado de una forma única y pensada especialmente a medida para el ambiente en cuestión.

Exterior

"Era esencial que usáramos materiales naturales, de manera que pudiéramos crear un ambiente placentero y elegante"

En el Maslina Resort, el lujo se encuentra en los detalles. Los interiores forman una clara simbiosis con el exterior, que se ejemplifica en la recepción del hall hecha a partir de piedra Brac rota, pero reparada mediante la técnica japonesa “kinstugi” y el uso de madera exótica, que consigue trasladar al huésped hasta el bosque de pinos que rodea el hotel, creando una interacción entre la luz y el sol.

Claridad y sombras
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Claridad y sombras

La paleta de colores más oscura usada en algunas zonas del hotel se inspira en las diferentes sombras que generan los pinos que rodean el conjunto al mediodía. Este motivo también se repite en la terracota negra en las paredes y las mesas hechas de piedra de lava en tonos verde oliva y negro.

Fotografía: Claire Israel

Terracota en zonas comunes
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Terracota en zonas comunes

Para aportar un toque de calidez y sensación de dinamismo y festividad al restaurante y el bar del hotel, la interiorista optó de nuevo por la terracota, así como por los espejos de bronce, la madera exótica y las lámparas de cristal. Cortinas blancas y etéreas flotan a través de las zonas comunes y las habitaciones, aportando sensación de luminosidad y frescura.

Fotografía: Claire Israel

Detalles y materiales nobles
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Detalles y materiales nobles

Para Mason, “el lujo reside en los grandes espacios, en el impresionante alrededor y en el uso de materiales locales, naturales y nobles. Cada detalle fue escrupulosamente diseñado y manufacturado especialmente para trasladar a los huéspedes a la mejor experiencia posible para una estancia tranquila y sencilla, aunque se trata de un hotel de cinco estrellas”.

Fotografía: Claire Israel

Habitaciones que trasladan al exterior
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Habitaciones que trasladan al exterior

El complejo tiene 50 habitaciones y suites, cada una de ellas capaces de crear una sensación de exnontrarse en el exterior incluso al estar dentro de ellas. Cuenta, asimismo, con tres villas privadas disponibles, que cuentan con amplios espacios interiores y exteriores.

Fotografía: Claire Israel