1. Yo misma

Soy arquitecto superior y siempre he tirado más por la parte artística que ofrece la disciplina: he hecho cursos de escenografía, diseño mobiliario para mis proyectos… Considero importante tocar todas las escalas en cada proyecto. Mi estudio, Sanco Factory, está enfocado al trabajo para marcas que buscan transmitir su espíritu a través del espacio.
 

 

2. Mis palabras 

No creo tener un estilo marcado, ya que cada proyecto exige cosas diferentes, y tener siempre claro cuáles son las necesidades de cada cliente es fundamental. La clave para mí es buscar un concepto único que se traslade al espacio, y me gusta el contraste, de colores, épocas, diseños propios a medida con otros industriales… Me baso mucho en mi intuición y, desde luego, no en las modas.
 

3. Inspirada

Por lo cotidiano, como, por ejemplo, los objetos domésticos que utilizamos a diario. También la idea de “reciclaje”: poder darle un nuevo uso a elementos a los que ya se les ha adjudicado una función. Y traslado a mis espacios colores que combino al vestirme. Algunos de mis referentes son Rem Koolhaas, la Bauhaus, los Eames, Olafur Eiasson, Andrés Jaque o Izaskun Chinchilla.
 

4. Conceptos claros

Al afrontar un interior es imprescindible, de partida, tener claro el concepto que articulará la historia que cuente. Yo proyecto pensando en un objeto de referencia como protagonista: las burbujas para el espacio de Ebay que hice en Casa Decor o las cerchas flotantes a modo de granero de comida bio del restaurante Bio in the Bowl. Y se construye a partir de esa base: colores, piezas, etc.