El Estudio Forma fue el encargado de llevar a cabo la reforma de un apartamento ubicado en la calle Comte Borrell, en el barrio del Eixample Esquerre. La vivienda, de 65 metros cuadrados de superficie, presentaba antes de la intervención del estudio un aspecto e imagen decaído y sombrío a causa de la excesiva compartimentación.

A este problema se sumaba el hecho de que el patio de servicio era muy estrecho, por lo que apenas recibía luz, de manera que el piso gozaba de muy poca iluminación natural, exceptuando las dos salas que daban a la fachada principal.

Nueva distribución para potenciar la entrada de luz natural

Así, el objetivo principal de Estudio Forma fue dotar al apartamento de luminosidad gracias al máximo aprovechamiento de la luz natural en todos los espacios y estancias. Para lograrlo se simplificó la distribución original de manera que se obtuvieran espacios amplios y abiertos que permitiesen multiplicar la luz. La nueva distribución se convirtió en una sucesión lineal de tres grandes espacios, aunque con diferentes proporciones, asociados a la disposición de la estructura de muros de cargas.

¿El resultado? Un gran trabajo en el que un piso oscuro se reconvierte en un apartamento luminoso en el que el protagonista es el color blanco combinado con el pavimento de madera de roble natural clara, que actúan como potenciadoras de la luz natural que entra gracias a la nueva distribución.

Espacios con identidad
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Espacios con identidad

De esta manera, cada una de las tres zonas (salón, cocina-comedor y dormitorio) está pensada para un uso específico con identidad propio, pero al contar con aberturas entre ellos se potencia una continuidad visual y una gran libertad de relación. Los únicos tabiques que no se derribaron fueron los ubicados en el pasillo, y que generan los espacios del apartamento anexos al patio de servicio. Este pasillo se ubica entre la habitación y el salón/cocina-comedor, para aportar mayor privacidad.

Fotografía: Adrià Goula

Mayor luminosidad
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Mayor luminosidad

La estructura del edificio constaba de paredes de carga paralelas a la fachada con pocas aberturas, por lo que impedían la entrada de luz y oscurecían el resto del apartamento. Para solucionar este problema, se realizó una gran abertura en uno de los muros de carga intermediarios, aprovechando las puertas existentes, de manera que se mejorara la iluminación natural y espacial.

Fotógrafo: Adrià Goula

Restauración de elementos tradicionales
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Restauración de elementos tradicionales

También los elementos tradicionales del apartamento, así como las antiguas carpinterías y las molduras de los techos, fueron restaurados para crear un piso funcional, cálido y, sobre todo, bañado de luz. A su vez, las vigas metálicas usadas en los apeos se han dejado vistos para enfatizar la distribución previa.

Fotografía: Adrià Goula

Atmósfera atemporal
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Atmósfera atemporal

La mayoría de los mencionados elementos tradicionales y los más modernos y tecnológicos se pintaron de color blanco, facilitando de esta manera la iluminación natural y regalando al apartamento una atmósfera atemporal y homogénea.

Estos marcados elementos blancos y los tonos más neutros combinan a la perfección con el pavimento de roble natural, que introduce textura y calidez y actúa como una capa continua que unifica los espacios, y que puntualmente se eleva para la construcción del mobiliario.

Fotografía: Adrià Goula