Este es un proyecto de reforma donde la arquitectura, el diseño, la necesidad de abrirse a la luz y comunicar los ambientes son el hilo conductor para obtener el orden espacial necesario. Para lograrlo fue necesario un importante trabajo de interiorismo, así como un estudiado plan de distribución. 

El briefing recibido por parte de los propietarios, una pareja joven sin hijos, era conseguir un ambiente funcional, con una cocina amplia y abierta, razón por la que Molins Interiors, el estudio encargado de la transformación de toda la casa, decidió abrirla al resto de la zona del salón y el comedor a modo de loft.

La necesidad de luz y comunicar los ambientes son el hilo conductor de la reforma

Para ello hubo que eliminar la puerta de acceso al salón y la de la cocina, además de un par de tabiques que los separaban; en el otro extremo se alineó el muro (antes en forma de L) para optimizar los metros. La nueva distribución en U, con una barra en península, la integra en la zona de día, ganando espacio de almacenaje y presentando un look completamente renovado.

Con esta redistribución del espacio y el mobiliario en tonos claros, “logramos potenciar al máximo tanto el la superficie, como la escasa incidencia de luz exterior”, asegura Toni Molins, la artífice del proyecto.

El antes. La cocina era un espacio independiente que necesitaba una actualización estética y la organización en materia de almacenamiento. Dos paredes en forma de L dificultaban la optimización de la superficie y una correcta estructura de mobiliario y encimeras de trabajo.

El después. Se eliminaron las puertas de acceso al salón y la cocina, y se alinearon los muros en forma de L para permitir un mejor aprovechamiento de la superficie útil. Esto permitió instalar una barra en península para desayunos y dejar la estancia completamente abierta a la zona de día. Para darle más protagonismo, se eligió un pavimento porcelánico (modelo Prata Nero, de Mutina).

Barra de desayunos. Eliminar el muro que separaba el salón de la cocina permitió instalar un mueble en península para comidas informales. Es de granito negro, un diseño a medida de Molins Interiors.

El antes. El acceso a la cocina era complicado por el juego de puertas que se encontraba desde el salón. Este fue un elemento decisivo para decantarse por una cocina abierta con capacidad de almacenaje.

El después. La solución a la distribución pasa por crear un espacio sin recovecos, que facilite el orden, la instalación de armarios para aumentar el almacenamiento y una estética y funcional barra de desayunos en granito negro que se convierte en un práctico armario para la vajilla de diario, los vasos o las tazas de café. Todo lo ha diseñado Molins Interiors y se ha hecho a medida, eligiendo un tono neutro que facilita la integración de la cocina en el salón y el comedor; el suelo es el elemento diferenciador que aporta personalidad y riqueza al espacio.