Este apartamento de 60 m2 se ha llenado de luz gracias a su conversión en un único ambiente. La excesiva compartimentación de origen impedía que la luz natural llegara a todos sus rincones. Cuando sus propietarios lo compraron, tenían claro que querían un único dormitorio. “Enseguida vi que la clave estaba en darle la vuelta a la distribución”, comenta la arquitecta encargada del desarrollo de este proyecto, Mireia Admetller, del estudio Admetller Arquitectura. Esto permitía una redistribución total, así que decidió instalar la zona de día en el área con mejores vistas y luz, dejando la cocina abierta al salón y optando por elementos como la madera maciza, los colores claros y una iluminación ligera; y la zona de noche se trasladó al norte. El baño, totalmente renovado, hace de nexo y separador de ambas zonas, junto con la entradarecibidor. Con esta reforma, los espacios permanecen abiertos, disponen de intimidad y la luz logra transitar por todos los espacios de la casa.


Estado del salón-comedor antes de la reforma.

Antes de la reforma, el comedor se ubicaba en el mismo espacio que el actual, aunque ahora ha ganado algunos metros. Antes era una estancia de reducido tamaño, que lindaba con el dormitorio principal. Los muebles eran piezas antiguas y las ventanas eran batientes, con lo que se perdía aún más espacio al tener que dejar unos 70 cm frente a ellas para poder abrirlas.


Salón-comedor con cocina integrada, despues de la reforma.

La estancia se ha renovado por completo. Se ha eliminado el tabique que separaba el comedor del dormitorio principal y se ha unificado, de manera que actualmente es un salón comedor con cocina incorporada. Todo en color blanco, para potenciar la sensación de amplitud. Los muebles elegidos son piezas de diseño clásico, muy versátiles, que permiten convertir este pequeño apartamento en un lugar con capacidad para acoger a más personas, gracias al sofá cama de estructura tubular y a la mesa de comedor extensible para seis comensales. Las puertas de acceso al balcón son ahora correderas (con laterales ciegos). Con esta solución, se mejora la comunicación con el exterior convirtiéndolo en una extensión del propio salón.


Estado de la cocina antes de la reforma.

Antes de la reforma, la cocina se encontraba en el otro extremo de la casa, junto a un pequeño dormitorio de invitados. Era una cocina en línea, que ofrecía pocas posibilidades de optimización del espacio.


Cocina después de la reforma.

La cocina es hoy un espacio de grandes dimensiones, cómodo, funcional, con espacio de almacenamiento y con todo lujo de detalles. Su distribución en línea con una isla, que separa esta estancia del salón comedor, permite una mayor cantidad de armarios. Las baldosas cerámicas con formas orgánicas le aportan un toque moderno. La encimera de madera maciza es una bella solución que genera una nota cálida
en este ambiente abierto y compartido.


Dormitorio antes de la reforma.

El viejo dormitorio de invitados era una estancia necesaria para poder recibir visitas, pero incómoda, pues restaba muchos metros al apartamento. Junto a él se encontraba la cocina.


Dormitorio después de la reforma.

El actual dormitorio se ubica en el espacio que antes ocupaba la cocina y el dormitorio de invitados (éste último se ha suplido con el sofá cama del salón comedor). Aquí, como en el resto de la casa, se ha optado por piezas funcionales que aporten versatilidad al espacio. En lugar de un armario de cuerpos y puertas, se ha optado por una barra donde colgar las prendas con una balda superior para guardar otro tipo de enseres del dormitorio. Con este cambio de distribución se consigue que la luz de esta estancia circule hasta el salón comedor, inundando la casa de luz natural.


Plano de la vivienda antes de la reforma.


Plano de la vivienda después de la reforma.