Constante y tenaz, trabajador nato, creativo, amable, risueño y divertido como ninguno, Juan Duyos lleva desde 1999 haciendo de su etiqueta, Duyos a solas, una firma consagrada en el panorama nacional. Pero hoy toca dejar sus bocetos para su colección Otoño-Invierno 2017 aparcados por unas horas en su atelier de la calle Barquillo 22 y recibirnos en su casa de la calle Larra de Madrid. Un ático con espectacular terraza situado en una casa de principios del siglo XIX –de típica arquitectura madrileña con un estilo déco y algo racionalista– que comparte con su pareja, Borja Bas, un conocido periodista, y su perrita, Cara.


Juan Duyos y su perrita Cara.

Nada más franquear sus puertas llama poderosamente la atención su singular hallpresidido por una pared llena de originales cuadros y retratos enmarcados. Varios carteles soviéticos comprados en Moscú, un cartel de la película Los paraguas de Cherburgo, un póster manga adquirido en Tokio, un billete chino enmarcado, fotos de Hélène Bergaz y un cuadro de Cristina Barrera sobresalen en este llamativo collage de bienvenida. Sin duda, un aperitivo ideal para abrir boca de lo que nos espera y que refleja, cómo no, el encantador mix que Juan le ha imprimido a su espacio más personal.


Entrada de la casa de Juan Duyos

“Mi casa es contemporánea, funcional y tiene un punto retro. También creo que es muy masculina”

Dos sofás de lino presiden el área de living. La sala, el comedor, un área de relax en una esquina y la cocina comparten un mismo hábitat, que se prolonga por el otro lado hasta desembocar en una generosa terraza que baña de luz un amplio dormitorio y un minimalista cuarto de baño. No hay tabiques ni separaciones salvo las puertas de sus dos cuartos de baño y sí una magnífica luz que lo inunda todo. Una ventana de un templo indio hace las veces de una gran mesa y luce recuerdos y souvenirs por doquier, como un retrato de su abuela, un par de robots antiguos, una gran bola del mundo de El Rastro de Madrid y una caja vintage de Coca-Cola. En el comedor una mesa de madera con bancada en un lado y un juego de sillas de madera y metal –realizadas ex profeso por un carpintero– invitan a sentarse bajo la solemne presencia de una lámpara de largos tentáculos de los años cuarenta de Serge Mouille y de unas porcelanas portuguesas.


Cómoda heredada de una amiga muy especial repleta de objetos, desde una cabeza estudio Phrenology de L.N. Fowler hasta el jarrón de cerámica blanca 4 Together con Lilium de Aflore Mio.

“En la cocina la mezcla de madera, acero y loza blanca fue nuestra apuesta y tener nuestras vajillas y utensilios a la vista. También situamos una gran barra con taburetes para poder comer. Nos encanta recibir a amigos y tener el comedor y la cocina conectados en el mismo ambiente nos permite cocinar y disfrutar de las veladas en casa de una forma más relajada e informal”

Frente al comedor se encuentra una recoleto rincón con dos sofás con mantas de alpaca traídas de Perú y una colección de cuadros en las paredes que forma un original ángulo. “Decidimos jugar con el vértice de las paredes para crear un efecto óptico. Enmarcamos láminas de libros antiguos, cuadros de ciervos, peces y láminas de monos y elefantes de Walton Ford y a la vez jugamos con las tapicerías de los cojines con motivos de gaviotas y cebras para darle un aire muy animal friendly, especifica nuestro protagonista.


Cocina unida a la sala de estar en la casa de Juan Duyos.


Silla retapizada en algodón blanco. Mesa de El Rastro de Madrid, manta de mohair de Zara Home y cabeza de vaca de la tienda de decoración Embaixada, de Lisboa.


Cuadro de una tatarabuela paterna, sillón recogido de la calle y retapizado con cuero marrón. La gran planta acompaña al diseñador desde hace 21 años.


La terraza es uno de los espacios estrella de la casa. Está llena de cactus y plantas aromáticas. También cuenta con un limonero, lilas y un cerezo.