El Espacio Fundación Telefónica presenta ‘Joanie Lemercier. Paisajes de Luz’, la primera gran exposición individual del artista en la que integra al espectador en un recorrido por distintos paisajes llenos de líneas abstractas y fascinación por majestuosas montañas generadas por ordenador está disponible para visitarse de manera gratuita en la planta cuarta desde el 11 de febrero y hasta el 25 de julio de 2021.

Entre las características de Lemercier destacan convertir los proyectores en fuentes de luz capaces de transformar la apariencia de las cosas y hacernos cuestionar la concepción de la realidad.

Luz como medio, espacio como lienzo

La exposición, con Juliette Bibasse como comisaria, aborda la importancia de la naturaleza en la trayectoria vital y artística de Lemercier, planteando una reflexión sobre la representación del medio natural a través de la tecnología.

Paisajes con una paradoja

La primera parte de la muestra reúne distintas tipologías de paisaje que hacen aflorar una paradoja: el intento de captar la espectacular belleza de la naturaleza, pero tomada a través de herramientas digitales.

Así, se muestran vistas geométricas que revelan juegos de espacios, sombras y volúmenes desconcertantes para la mirada, como en la obra ‘Edges’ (Aristas), que introduce elementos de expresión clave en la primera etapa de Lemercier: rejillas, geometrías y líneas, mediante las cuales el artista explora un paisaje tecnológico.

En esta primera parte de la exposición, el artista también muestra paisajes inspirados en lugares naturales, leyendas ancestrales o experiencias personales, combinándolas con geografías imaginarias que nacen de la colaboración entre las máquinas y los humanos.

En la obra ‘Montagne, cent quatorze mille polygones’, se usa un valle rodeado por montañas a partir de una retícula distorsionada por un algoritmo para mostrar la difusa línea entre lo que consideramos real y lo que está creado mediante funciones matemática.

Experiencias con volcanes

En su serie de los volcanes, las instalaciones ‘Eyjafjallajökull’ y ‘Fuji’ muestran la inconmensurable grandeza de la naturaleza frente al ser humano. La primera de las piezas está inspirada en el volcán islandés que causó estragos en el tráfico aéreo del norte y oeste de Europa en la primavera de 2010, una experiencia que afectó de manera directa al autor. Por otro lado, la segunda instalación está compuesta por otro paisaje a gran escala dibujado a mano que representa el monte Fuji, pero aumentado por una capa de luz proyectada que juega sobre el dibujo para recrear una versión abstracta hecha a base de luz.

El impacto humano en la naturaleza

En contraste con la fascinación generada por los entornos creados digitalmente, la segunda parte de la exposición descubre la realidad de una naturaleza repleta de cicatrices causadas por la sobreexplotación humana.

Mediante imágenes colosales captadas con un dron, el artista abandona la ficción para mostrar la importancia y urgencia de salvaguardar nuestro entorno. En ‘The Hambach Forest and the Technological Sublime’, el artista francés muestra la deforestación de uno de los bosques más antiguos de Europa, convirtiéndolo en un objetivo de la lucha contra el cambio climático y de la preservación de la biodiversidad.

La exposición finaliza con ‘Desirable futures’, un espacio de meditación y contemplación en el que el artista invita a cada visitante a reflexionar sobre el presente, reactivando nuestra capacidad de ver el mundo y comprometiéndonos con él, imaginando y construyendo nuevas realidades.