El diseño y la sostenibilidad están cada vez más ligados. La nueva apuesta de IKEA lo demuestra con su última colección elaborada con plásticos recogidos en las costas españolas. Bajo el nombre MUSSELBLOMMA encontrarás manteles, fundas de cojín y una bolsa, una propuesta que llega de la mano de la diseñadora Inma Bermúdez.

La compañía no se queda atrás y convertirá el plástico oceánico en materia prima, ofreciéndole una segunda vida y protegiendo el planeta. El lanzamiento, anunciado en los IKEA ‘Democratic Design Days’, se prevé que tenga lugar en febrero de 2020 en España e Italia. Y, más adelante, pretenden expandirse hasta llegar a todos los países donde trabajan. Los productos de la iniciativa estarán elaborados a partir de plástico recogido en el mar Mediterráneo.

El proyecto cuenta con la cadena de suministro en España, concretamente, este proceso de producción se desarrollará en Alicante y Valencia. IKEA arranca la colección con la colaboración de Seaqual, una iniciativa conformada por pescadores españoles, ONG’s, comunidades locales y autoridades que dedican parte de su tiempo a limpiar los océanos de residuos marinos.

Uno de los objetivos de la iniciativa es concienciar a la sociedad sobre la acumulación de residuos plásticos en los océanos y sus drásticas consecuencias medioambientales. Así, quieren generar un impacto positivo e involucrarse en más proyectos de limpieza de plásticos para prevenir este tipo de contaminación.

La colección sostenible

El patrón de los productos sigue la misma línea: sencillez y modernidad reflejadas mediante formas geométricas como círculos, cuadros y triángulos. Y la combinación de todas ellas se asemeja a un pez. Los colores también se relacionan con el mar: aparecen diferentes tonalidades verdosas y turquesas a juego con el coral.

Colección de IKEA elaborada con plásticos oceánicos

El tejido es de poliéster, el cual se obtiene a partir del material reciclado e, incluso, de los residuos plásticos PET (Polietileno tereftalato) atrapados en las redes de los marineros. Por cada kilogramo de estos residuos se extraen nueve más, en los que también encontramos otros plásticos, metales, gomas y vidrios.

Tras la recogida de la basura marina, los residuos se abocan a un contendor para, posteriormente, ser limpiados, clasificados y reciclados. Por lo que hace a las botellas PET recicladas, sirven para elaborar los hilos y los tejidos que crearán la colección.

 El negocio circular

La compañía sueca ya se unió a NextWave, una iniciativa para integrar el plástico de los océanos en productos de consumo. Además, también se comprometió a retirar todos los productos de plástico de un solo uso para 2020. De esta forma y poquito a poquito, pretenden transformar su forma de trabajo y evolucionar hasta alcanzar un negocio circular en 2030.