Si tienes niños en casa, sabrás mejor que nadie que son una fuente inagotable de energía. Los pequeños necesitan grandes dosis de actividad diaria para canalizar todo ese dinamismo y dar rienda suelta a su vitalidad.

Aunque el movimiento se ha visto limitado durante el confinamiento, en casa hay muchas alternativas para mantenerlos activos tanto física como mentalmente. Y el juego será, sin duda, tu mayor aliado. 

Independientemente de su edad, a todos los niños (y no tan niños) nos encanta jugar. Es más, el juego es un derecho reconocido por los grandes beneficios que tiene en su desarrollo y aprendizaje.

Desde edades tempranas, el juego actúa como motor primario que les incita a curiosear, explorar, investigar y descubrir el mundo que les rodea. Ya en edades más avanzadas, les permite seguir desarrollando otras habilidades cognitivas que son necesarias para relacionarse con el entorno, socializar y estrechar lazos.

Por todo ello, siempre se ha considerado vital que los niños cuenten con tiempo y espacio para jugar. Ahora mismo, lo primero ya lo tienen, pero, ¿qué pasa con lo segundo? ¿Crees que no dispones de espacio suficiente en casa para que los pequeños jueguen y se diviertan?

En este artículo, encontrarás algunas ideas para hacer de tu hogar un lugar más divertido y verás que, para conseguirlo, no necesitas más que rescatar a tu niño interior.  

Deja volar tu imaginación para llenar de magia e ilusión cada rincón de tu hogar.

Amplía su zona de juegos
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Amplía su zona de juegos

Las necesidades de tu hogar han cambiado y las de tus hijos también. Ahora pasan las 24 horas del día en el mismo lugar y, por lo tanto, todo les acaba pareciendo más pequeño y aburrido.

¿En qué lugar juegan normalmente? ¿Tienen una habitación para ello o lo hacen en su dormitorio? Sea cual sea su zona lúdica habitual, una buena opción para darles mayor sensación de expansión es ser más flexible con los espacios y dejar que ocupen otros lugares de la casa que habitualmente no están permitidos para jugar, como el salón o el pasillo.

Establece tus límites y recuérdales que hay que recoger una vez que han terminado, pero permíteles que busquen algún otro lugar en el que se sientan cómodos. Puedes colocar cajas o cestos en sus nuevos rincones preferidos para que les resulte más fácil tenerlo todo en orden y a mano. 

Creatividad sin límites
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Creatividad sin límites

Los niños pueden pasar horas pintando y coloreando. ¿Por qué no aprovechar sus obras de arte para decorar las paredes de tu casa? Además de divertirse, se sentirán muy orgullosos al ver que sus creaciones están a la vista de todos. 

Las pizarras murales pueden ser una buena elección en este sentido ya que, además de estar totalmente integradas en la decoración, permiten su constante renovación para mostrar una nueva idea cada día. Asimismo, puedes aprovecharlas para anotar cosas importantes, darles un toque especial en ocasiones señaladas como cumpleaños o escribir mensajes positivos.

Si no tienes una, puedes crearla en cualquier pared con pintura especial o un vinilo, o bien, puedes improvisar un mural gigante con papel de embalar en cualquier zona despejada. ¡Les encantará ver que tienen tanto espacio libre en el que volcar toda su creatividad!

Amor por la naturaleza
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Amor por la naturaleza

Llena tu casa de vida con plantas de interior o instala un huerto urbano en el balcón. Esta es la mejor manera de conectar con la naturaleza y transmitir a tus hijos el respeto por el medio ambiente.

Hazlos partícipes de todo el proceso, desde la plantación y el cultivo hasta el riego y la poda. Quedarán fascinados al contemplar, en primera persona, el ciclo de vida de las plantas y se harán responsables de su cuidado diario.

Un huerto urbano hará que los niños descubran el valor del trabajo en equipo, potenciando su autoestima e incrementando su compromiso. Además, despertará su curiosidad para probar hortalizas y frutas que han cultivado con sus propias manos.

El placer de la lectura
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El placer de la lectura

La lectura es el mejor vehículo para viajar y conocer otros mundos sin moverse de casa. Si quieres fomentar este hábito entre tus hijos, lo ideal es que habilites un espacio para ello, ya sea en su dormitorio, en el salón o en la habitación de los juguetes.

Bastará con poner unas baldas a su altura en las que puedan colocar sus libros y cuentos favoritos. Así, tendrán total libertad para elegir qué les apetece leer en cada momento.

Para crear su pequeña biblioteca, puedes optar por estanterías frontales, verticales u horizontales, así como por otras alternativas como bolsillos de tela colgantes o cajas recicladas que les permitan encontrar con facilidad aquello que buscan.

Construye un refugio
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Construye un refugio

Los tipis siguen siendo tendencia no solo por su belleza estética, sino también por la cantidad de posibilidades de juego y descanso que ofrecen para los más pequeños.

Instalar una cabaña improvisada en el salón o en su habitación estimula su imaginación y les da alas para inventar aventuras en un lugar en el que se sentirán cómodos y seguros

Puedes construir uno tú mismo con materiales que tengas en casa –sábanas, mantas, alfombras, cojines– y adentrarte en su pequeño mundo para vivir momentos mágicos. Los tipis son lugares ideales para contar historias, soñar con una noche de acampada bajo un cielo estrellado de guirnaldas de luz o crear una guarida de emociones a salvo de las pantallas y otras distracciones.

Luces, cámara ¡y acción!
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Luces, cámara ¡y acción!

A los niños les encanta disfrazarse. Si has aprovechado estos días para ordenar los armarios, seguro que han aparecido un sinfín de prendas que puedes utilizar para una fiesta de disfraces.

Atuendos que os servirán para viajar a cualquier parte del mundo sin salir de casa. Un picnic en el campo, una tarde de relax en playas tailandesas o un safari por la sabana africana. ¡Todo es posible!

Puedes recrear cualquier lugar en casa echándole un poco de imaginación y utilizando elementos que ya forman parte de tu decoración: una planta, una escultura, un tapiz, etc. Una vez que tengas el encuadre perfecto, no olvides inmortalizar la escena para conservar recuerdos gráficos de esos momentos felices en el hogar.