Sucede que con el cambio de estación y la bajada de las temperaturas nos asaltan las ganas de vestir y decorar las estancias con aquellos elementos que aporten calidez y confort. La clave está en la naturaleza porque en los meses fríos, ésta se transforma y nos regala un sinfín de imágenes espectaculares que de alguna manera queremos y podemos trasladar a nuestra casa. 

Entre las principales imágenes cabe destacar los colores. Que van desde los naranjas, mostazas, verdes, rojizos, amarillos propios del otoño hasta la escala de grises, azules, blancos y marrones tan propios del invierno y muy presentens en el estilo nórdico. El truco está en reproducir en casa la degradación cromática que vive la naturaleza a lo largo de estos meses.

Aplícalos en alguna pared, en un mueble pero, sobre todo, en aquellos complementos que podemos decir “de tránsito” para esta estación y que luego puedes guardar o cambiar: cojines, ropa de cama, mantelerías, objetos decorativos, etc. Este es un buen recurso para dejarnos contagiar por la tendencia sin necesidad de entregarnos a ella por completo. 

La naturaleza tiene un material por excelencia que es la madera, por sus connotaciones cálidas, por su textura tan particular, por mostrar el paso del tiempo en su propio desgaste... Un materia que se nos antoja imprescindible en cualquier hogar que quiera hacer frente al invierno con su decoración. Puedes optar por incluir algún elemento o pieza de madera –mejor que esté sin tratar, envejecida–. También puedes atreverte a revestir una pared de listones de madera. En esta línea, los muebles rústicos, típicos de las casas de montaña también conseguirán potenciar ese aspecto de hogar preparado para el frío. 

Pero, sin lugar a dudas, en época de frío, el toque decorativo por excelencia lo aportan piezas tan características como las hojas secas, las piñas, los frutos secos… Puedes directamente recogerlos del campo durante un fin de semana o puedes también comprarlos, lo importante es que sepas integrarlos en la decoración.

Búscales un lugar concreto, donde se vean. Opta por una única pieza en plan minimalista o atrévete a hacer alguna composición. Incluye también velas. Y no te olvides de las flores y ramas secas. 

Un centro de mesa puede quedar muy bonito e incluso a la hora de preparar la mesa para tus invitados, elige un detalle con algún elemento característico de esta época del año, para ponerlo junto a la servilleta. Una solución recurrente son las flores, concretamente los crisantemos que, desde otoño y hasta que termina el invierno, están en su mejor momento.  

¿Y por qué no? Atrévete también con estos elementos naturales aplicados en diferentes soportes, como puede ser en forma de vinilos o de papel pintado, o incluso en los textiles. Será tu particular guiño a una estación que se despide del verano sin querer renunciar a la calidez del rey sol.

Sobra decir que en todo hogar que se azicale para el frío debe transimitr una sensación de calidez que ha de envolverte desde la misma puerta y para ello hay elementos que resultan indispensables en cualquier estancia, como son las alfombras, las mantas o plaids, los edredones… 

¿Y qué me decís de una chimenea? El crepitar de la madera, el tacto de la leña, los colores de las llamas y el calor del fuego son la viva estampa de un hogar al que le gusta disfrutar del invierno en su máxima expresión.