Chano y Raúl fueron los que más arriesgaron y optaron por una sala de juegos, convertida en un carrusel de color, olvidando la premisa de la clienta, Eva Gonzalez, de su gusto por los colores suaves. De tal manera que mezclaron el papel de estrellas con el naranja, el rosa y el negro. Calcularon mal la medida de la moqueta y optaron por cortar tres piezas, dos negras y una blanca, sobre las que colocaron dos alfombras más, dándole al set un aspecto de "mercadillo" desproporcionado, en palabras de Alía.

Pareja Raúl y Chano dormitorio infantil

A favor

  • La pareja utilizó todos los materiales posibles para los paramentos verticales, aunque sin armonía.
  • Fueron los únicos que se decantaron por una estancia de juegos, tal y como dejó caer la invitada, una decisión valiente.
  • Crearon una zócalo con pintura de pizarra para que los pequeños dieran rienda suelta a su imaginación.
  • Sus ganas, ilusión y simpatía. Fueron una constante en el programa, aunque en el tercero se les atragantara.

En contra

  • La carencia de equilibrio en las tonalidades y la ausencia de un boceto previo que sirviera de base para el proyecto.
  • Replantearon mal el suelo al comprobar que la moqueta elegida de inicio no alcanzaba la medida del set.
  • Se excedieron con la cola de la pared empapelada y las burbujas fueron muy evidentes en el acabado final.
  • La elección de los juguetes y el mobiliario no parecía seguir un patrón establecido. Demasiado desorden de partida.