La idea de cubrir los edificios de plantas no es nueva: desde los Jardines colgantes de Babilonia hasta las cubiertas ajardinadas en los Cinco Puntos de la Arquitectura Moderna de Le Corbusier, numerosos diseños han tratado de integrar la vegetación en la construcción, ya sea por motivos estéticos, éticos o funcionales. Los modelos del urbanismo idílico siempre han soñado con conjugar en un mismo espacio naturaleza y ladrillo con el fin de crear un edén terrenal, y no sólo porque los vergeles supongan un agradable respiro respecto de la monotonía del hormigón y el cristal.

El concepto es muy sencillo: recubrir una parte significativa de la envolvente de un edificio con un revestimiento vegetal; desde una capa de césped hasta árboles de gran tamaño. Aunque algunas propuestas pasan por la necesidad de sustrato, diseños como los del botánico francés Patrick Blanc están consiguiendo aligerar considerablemente la carga de tierra y optimizar el caudal de riego, creando una malla hidropónica vertical. Otros arquitectos como el italiano Stefano Boeri también se han sumergido de lleno en la investigación y el desarrollo de estos espectaculares jardines verticales, llevándolos incluso a escala urbana.  

Las principales ventajas de una fachada ajardinada son:

  • Las plantas generan oxígeno y filtran las partículas contaminantes, el polvo y el ruido, mejorando la calidad del aire y moderando la temperatura en las zonas urbanas.
  • La capa vegetal protege la fachada de los efectos erosivos de la lluvia, el viento y la radiación solar, prolongando la durabilidad de la edificación.
  • Las fachadas vegetales mejoran el rendimiento térmico de la envolvente, generando una barrera que aísla en invierno y refrigera en verano, además de absorber el ruido exterior, aumentando también el aislamiento acústico.
  • La presencia de vegetación en un edificio tiene un efecto positivo sobre la psique y la salud de sus usuarios.
  • Las múltiples posibilidades de combinación de formas y colores de las diferentes especies botánicas abren todo un mundo de posibilidades creativas.

Entre sus principales inconvenientes encontramos el coste añadido de su mantenimiento (irrigación, control de plagas, poda, etc.), así como el de la subestructura necesaria para soportar las plantas. Por otra parte, actualmente existen pocos incentivos públicos para la implementación de este tipo de soluciones. No obstante, aunque por estos motivos todavía sólo podamos hablar de unos pocos casos puntuales, la gran ventaja de estos proyectos es que su atractivo y sus prestaciones ambientales pueden ser disfrutados no sólo por sus habitantes sino también por todo su entorno.

Éstos son algunos de los ejemplos más reconocidos de este tipo de fachadas:

Edificio Planeta – Enric Tous y Josep Maria Fargas (1979, Barcelona)
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Edificio Planeta – Enric Tous y Josep Maria Fargas (1979, Barcelona)

Todo un símbolo de la Avenida Diagonal barcelonesa, la antigua sede de la Banca Catalana es una obra pionera de fachada verde en todo el mundo. Dos cinturones de jardineras con cultivo hidropónico circundan sus diez plantas sobre rasante, sostenidos por un complejo y muy eficaz sistema constructivo que permite a la vez el fácil mantenimiento de la fachada y el aligeramiento de la estructura global del edificio. Sus más de 70 distintas especies de plantas están distribuidas alrededor de la envolvente en función de su orientación idónea. El proyecto es testimonio de la voluntad ecológica de sus arquitectos que, asesorados por los doctores en botánica Jordi Aguilà y Xavier Martínez, pretendían recuperar algo de los espacios verdes que Barcelona había perdido durante su crecimiento desmesurado en las décadas de los 60 y 70.

CaixaForum – Herzog & De Meuron (2008, Madrid)
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CaixaForum – Herzog & De Meuron (2008, Madrid)

Aunque todo el proyecto es digno de estudio, seguramente el elemento más memorable del CaixaForum Madrid sea la fachada verde que preside su plaza; ambos espacios consecuencia directa de la desaparición de la gasolinera preexistente. Este gran tapiz vertical de más de 24 metros de altura es obra del botánico y artista Patrick Blanc, autor también de otras notables fachadas verdes como la del Musée du Quai Branly o la del Oasis d’Aboukir, ambas en Paris. En él conviven 15.000 plantas de 250 especies diferentes, creando una vistosa superficie ajardinada que reclama la atención de los viandantes del Paseo del Prado, atrayéndolos hacia el museo.

Bosco Verticale – Stefano Boeri (2014, Milan)
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Bosco Verticale – Stefano Boeri (2014, Milan)

Estas espectaculares torres residenciales situadas en el barrio de Porta Nuova están circundadas por amplios balcones blancos cuyas jardineras albergan un total de 800 árboles. Con una clara vocación ecológica, el proyecto no sólo cuenta con todas las ventajas habituales de una fachada verde, sino que además, debido a su elevada densidad (cada torre constituye el equivalente de 50.000 m2 de casas unifamiliares), supone un método de lucha contra la expansión urbana. Sus árboles han sido cultivados en un vivero para acostumbrarlos a condiciones similares a las de los balcones, y cada año un equipo de “Jardineros Voladores” se descuelga de la azotea para llevar a cabo su mantenimiento.

Acros Fukuoka - Emilio Ambasz (1995, Fukuoka)
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Acros Fukuoka - Emilio Ambasz (1995, Fukuoka)

“Como una montaña en medio de la ciudad”, así podría definirse este espacio polivalente, cuya fachada ajardinada desciende en una cascada de terrazas hasta el Tenjin Central Park, aportándole continuidad. La Takenaka Corporation diseñó este sistema que recupera todo el terreno arrebatado a la ciudad, generando sobre el propio edificio un parque de más de 100.000 m2, donde cohabitan hasta 50.000 plantas de 120 variedades diferentes. El proyecto representa a la perfección el ideal japonés de un modelo que concilie meditación y productividad, espiritualidad y tecnificación, naturaleza y urbe. 

Naman Retreat – VTN Architects (2015, Da Nang)
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Naman Retreat – VTN Architects (2015, Da Nang)

El despacho vietnamita capitaneado por Vo Trong Nghia destaca por el uso del bambú tanto en estructuras como en soluciones constructivas, y por la hábil y abundante inclusión de vegetación en sus proyectos. Ambas características están muy presentes en este spa resort de lujo, que transporta a sus visitantes a un paraíso primordial donde relajarse entre exuberancia y exotismo, y en el que la vegetación no sólo reviste los edificios, sino que los sustenta.

One Central Park – Ateliers Jean Nouvel / PTW Architects (2013, Sydney)
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One Central Park – Ateliers Jean Nouvel / PTW Architects (2013, Sydney)

Otra de las notables colaboraciones entre Jean Nouvel y Patrick Blanc, este colosal complejo ubicado en el centro de la capital australiana supone la combinación perfecta entre la estética hi-tech y la filosofía verde. Hasta 23 muros vegetales cubren las imponentes fachadas de ambas torres residenciales, contabilizando una superficie ajardinada total de 1.200 m2. Estos jardines hidropónicos no precisan de tierra y disponen de un sistema de riego y control centralizados. Además, el proyecto cuenta con otros sistemas de eficiencia energética de gran impacto ecológico, como una central interna de reutilización de agua o su vistoso heliostato en voladizo, cuyos espejos motorizados distribuyen la luz solar entre las distintas zonas verdes del edificio.

Tibidabo Welcome Square – MiAS Architects (2019, Barcelona)
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Tibidabo Welcome Square – MiAS Architects (2019, Barcelona)

Este “hotel para insectos” esconde las oficinas centrales de uno de los parques más antiguos de toda Europa. La fachada diseñada por el equipo de Josep Miàs (junto con el resto de la plaza) mimetiza el volumen de la construcción con la sierra de Collserola, reduciendo la polución visual y generando un nuevo hábitat que convierte al Tibidabo en un parque de atracciones para todas las especies. El sistema de muro verde, producido por Verdtical, está compuesto por una miríada de bolsillos, cada uno de los cuales alberga un pequeño conjunto vegetal seleccionado a propósito de su poco peso, bajo consumo de agua y reducida lignificación.

Palacio de Europa – (2011, Vitoria)
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Palacio de Europa – (2011, Vitoria)

La rehabilitación del palacio de congresos de la que fuera la Capital Verde Europea en el año 2012, diseñada por los estudios Urbanarbolismo y Unusualgreen, es testimonio de las posibilidades creativas de un jardín vertical. Su fachada está dividida en sectores que representan los tres ecosistemas alaveses mediante 33.000 plantas características de los humedales de Salburua, de las zonas agrícolas de Álava y de los montes de Vitoria. Además, una estructura de aluminio dibuja sobre la fachada la organización parcelaria de la provincia. Su alta eficiencia energética proviene del hecho que el 80% del agua de riego se toma de un sistema de recogida de aguas pluviales situado en la cubierta del edificio.

Liuzhou Forest City – Stefano Boeri (Liuzhou)
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Liuzhou Forest City – Stefano Boeri (Liuzhou)

Este faraónico proyecto, todavía en fase de desarrollo, lleva la idea de fachada verde a otro nivel. Con una superficie de 175 hectáreas, albergará hasta 30.000 habitantes, 40.000 árboles y más de un millón de plantas. Esta ciudad-bosque pretende ser el modelo de una nueva arquitectura posible para revertir el cambio climático, y se prevé que absorba unas 10.000 toneladas de CO2, produciendo a cambio 900 toneladas de oxígeno. Su vocación sostenible no es sólo cuestión de fachada (verde), sino que aspira a la autosuficiencia total mediante la disposición de paneles solares de alto rendimiento en la cubierta y el aprovechamiento de la energía geotérmica para calentar el interior de las viviendas. La vegetación también absorberá 57 toneladas de micro-partículas al año, revirtiendo el grave problema de polución ambiental que sufre China.