Una vivienda en el norte que se abre a la luz y a la naturaleza circundante

El arquitecto Pablo García-Landarte y la interiorista Macarena Barcia han optimizado los huecos de fachada, ganando en abundante luminosidad, y han generado espacios amplios, saludables y flexibles.

Una vivienda en el norte que se abre a la luz y a la naturaleza circundante
Una vivienda en el norte que se abre a la luz y a la naturaleza circundante

Consola de Sine Nomine Decoración, cojines de Pierre Frey, cuadro de Inés Marugán de Aporto Art, sofás y mesas del estudio de la interiorista.

Fotos: Erlantz Biderbost

Realización: Paloma Pacheco Turnes

La ubicación del terreno, sus maravillosas vistas y el potencial de la construcción existente fue cuanto necesitaron sus nuevos propietarios para animarse a adquirirla. Era 2017 y buscaban una segunda residencia, un lugar en el Norte donde disfrutar del paisaje y desconectar de la ciudad. Iniciaron las obras dos años después, aunque la pandemia derivada del COVID-19 hizo que estas se demorarán más de lo previsto. Sin embargo, esto ha permitido que “la casa responda a muchas cuestiones que la experiencia vivida estos últimos meses está demandando para la vivienda del futuro, tales como la luminosidad, versatilidad, confort…”, asegura la interiorista autora de este proyecto, Macarena Barcia.

Y es ella quien nos cuenta que los objetivos que han determinado la arquitectura interior no han sido otros que la intención de generar un espacio de gran calidad, saludable y flexible, lleno de luz y amplio; y que el detalle que la hace más ‘amable’ e integrada con el paisaje es el hecho de que se haya preservado el volumen y el perímetro de la construcción ya existente, manteniendo la identidad del carácter rústico de la zona.

De hecho, una de las principales líneas que se siguieron para acometer la reforma fue destacar al máximo las magníficas vistas del valle y de la cordillera a los que se asoma la vivienda, abriendo grandes ventanales en todas las fachadas, que aseguran esa sensación de estar fuera y dentro a la vez. “Uno de los elementos constructivos que más llama la atención es la entrada, un punto clave al que se le dota de importancia produciendo una doble altura con un gran ventanal en la escalera que inunda de luz el interior”, asegura Macarena.

“Busco de forma constante, la idea de la armonía perfecta. De ahí que todo importe, incluso el más mínimo detalle, nada debe quedar al azar”, admite la interiorista Macarena Barcia.

Al margen de estos detalles constructivos que definen la vivienda, la interiorista apostó por tonos neutros y materiales naturales para crear la atmósfera de una casa cómoda y acogedora, perfecta para recibir a familia y amigos y para desconectar de la ciudad. En ella la madera y el combinado de muebles personales y los acabados naturales son clave para producir esa sensación de que uno está a salvo, como si de un refugio se tratara.

Planta de la vivienda

Se han optimizado los huecos de fachada para dotar al interior del máximo de luz natural. En la orientación este se destina el porche, colocándolo intencionadamente allí para priorizar las vistas del lado sur que se abren desde el salón.

Una vivienda en el norte que se abre a la luz y a la naturaleza circundanteLa arquitectura y el interiorismo van de la mano en esta vivienda unifamiliar. La consecuencia es el resultado de un buen proyecto en el que se ha trabajado hasta en el más mínimo detalle, sin dejar nada al azar. “Junto a mi hijo Pablo García-Landarte, el arquitecto del proyecto, el trabajo en equipo y el buen hacer de los dos, ha hecho que los objetivo sean los mismos y que se integren correctamente en el proyecto”, asegura la interiorista. A ambos les ha unido el objetivo básico dela reforma -que era el de hacer habitable la construcción existente con un diseño moderno y muy cuidado-

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