Una casa de campo

El interiorista Serge Castella ha transformado unas antiguas cuadras en una pequeña y sencilla casa de campo, perfecta para el descanso y el disfrute en el entorno natural.

Casa de campo Serge Castella
Casa de campo Serge Castella

Este es un proyecto de mirada internacional. La casa, ubicada en Bàscara, un paraje del Alto Ampurdán, es una segunda residencia de sus propietarios, destinada a su alquiler por fines de semana en cualquier temporada del año. Cuando la compraron tenían claro su futuro uso, así que que se pusieron en manos del interiorista Serge Castella para que le diera forma y lo decorara de manera que fuera fácil de entender y adorar a la vez en todo el mundo. Esto complicaba un poco las cosas, pero Serge Castella optó por la sobriedad, la sencillez y le aplicó algunos toques de diseño para que resultara muy atractiva y transmitiera calma y serenidad al visitante.

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"Sus propietarios se enamoraron del lugar, la luz y el entorno que rodea la casa", comenta Serge Castella. No obstante, había mucho trabajo que hacer para adaptarla a la forma deseada, ya que no compraron una casa, sino unas antiguas cuadras para el ganado. Serge se decantó por preservar y potenciar su estética rústica, sin muchas pretensiones, pero sí con mucha sobriedad y eliminando todo lo superfluo. 

Apostó por los acabados encalados en los muros, los cañizos en los techos, los suelos de madera y las estructuras de obra. Convirtió paredes en estanterías de almacenaje, otras en simples elementos diferenciadores de los ambientes y diseñó rincones junto al fuego con leñeros perfectamente organizados.

Conservó las puertas, las restauró y aplicó color que luego trabajó para darle un aspecto envejecido, muy rústico. Y lo decoró todo con absoluta sencillez: alfombras de piel y piezas de madera que aportan calidez, equilibrando la frialdad del color blanco reinante, e introdujo pequeños toques de diseño y contemporaneidad en los elementos puramente ornamentales.

En este punto los complementos de caña y fibras naturales son los más destacados: el ratán, el bambú, o el esparto son los encargados de aportar vitalidad en cada estancia, al igual que lo hacen los textiles, sobre todo en los dormitorios. Todos diseñados por el propio Serge Castella para Gancedo. 

Esta es una viviendo en un paraje natural, que aplica la norma de la sencillez, el respeto por la arquitectura de la zona y que ofrece una estancia serena y relajante. 

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Estilismo por: Patricia Ketelsen

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