En busca de la viga vista

Un cambio de ciudad y vivienda, al que hubo que sumar una reforma de ajustado presupuesto y mucha mano de obra propia, fue todo un reto para el nuevo inquilino de este apartamento de Ciudad del Cabo

reforma vigas acero techo buhardilla protada salon
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Sergio Ines, un joven diseñador de una agencia de publicidad, y su novia decidieron cambiarse de ciudad, desde Johanesburgo a Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde adquirieron un dúplex de casi 70 metros cuadrados distribuido con un dormitorio tipo suite en la planta superior y, en la inferior, un pequeño salón con cocina abierta y un aseo. Y aun sin ser un gran conocedor del mundo del interiorismo, el hecho de contar con un presupuesto bastante ajustado para su reforma, hizo que Sergio se lanzara al diseño y montaje de muchos de los muebles de su nueva vivienda para que también pudieran colocarse algunos de los enseres que traía de su anterior casa.

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Y para ello contó con la colaboración de algunos fabricantes y de su constructor, pero también reconoce haberse servido mucho de vídeos de YouTube y de la ayuda de sus amigos. Para economizar al máximo, lo que hizo también fue aprovechar algunas piezas que le quedaban de una habitación para colocarlas en otra. Por ejemplo, las puertas originarias de los armarios de la cocina las aprovechó para crear otros armarios en el baño, como el de las medicinas.

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Uno de los atractivos del pequeño dúplex es su construcción tipo buhardilla orientada al oeste, de ahí que el sol de la tarde inunde todo el espacio manteniendo el suelo caliente los días más fríos, además de ofrecer unas vistas preciosas sobre los tejados de la ciudad.

Y precisamente, ahí, junto a la ventanas de este lucernario es donde descubrió, ocultas bajo el yeso, las vigas de acero inclinadas que consideró un bello detalle arquitectónico que quería dejar a la vista, aunque no le resultó fácil encontrar un profesional que quisiera hacerlo. Durante las obras de reforma, Sergio estuvo controlando personalmente cada paso que se llevaba a cabo, yendo y viniendo del trabajo al piso constantemente.

Y es que él lo tuvo claro nada más encontrarse con esta vivienda, ya que se ajustaba a sus deseos y necesidades. Enseguida supo verle las posibilidades que tenía, excepto la existencia de un pequeño balcón, aunque no descarta crearlo aunque sea “una caja de cerillas” cuando se retiren las unidades de aire acondicionado tan voluminosas que hay ubicadas en la parte superior de la vivienda.

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Sobre el autor

Raquel Redondo

Periodista redactora especializada en interiorismo residencial y contract.