Una casa con olor a la antigua gloria griega

Piedra blanca envejecida, revestimientos naturales, mobiliario restaurado, mucha luz natural y el predominio absoluto del blanco convierten a esta casa griega reformada en un auténtico paraíso mediterráneo, que ha conseguido conservar la esencia de la gloria helénica del pasado.

Una casa con olor a la antigua gloria griega
Una casa con olor a la antigua gloria griega

Fotógrafo Autor: Fotos Credit: www.thethinkingtraveller.com y Alexia Fucale

Si pudiéramos viajar a través del tiempo y retroceder dos mil años volveríamos a ver el esplendor de la época dorada de Grecia. Aquella en la que los grandes pensadores y filósofos asentaron las bases de la futura civilización occidental y que ha tenido una enorme influencia en nuestra lengua y en nuestro sistema político y educativo, pero también en el desarrollo de la ciencia y de las artes.

La cultura griega debía, en gran medida, su gloria a su estratégica posición geográfica: su ubicación en la costa mediterránea les permitió ser uno de los imperios marítimos y comerciales más potentes de la historia. Y esa convivencia con el mar resonaba con fuerza también en los cánones estéticos, al igual que lo sigue haciendo hoy, dos mil años después.

 

La herencia griega en el diseño de interiores

 

Esta cercanía y dependencia con el mar ha condicionado desde siempre el diseño de interiores de los hogares y de los espacios griegos. Y hoy, todos seríamos capaces de enumerar las características que lo definen: espacios muy blancos, con mucha luz, con piedra y materiales naturales y con destellos azules en puertas, textiles y mobiliario.

Todo ello, fórmulas perfectas que aseguran un delicado diálogo entre el interior y el exterior, y que permiten que el entorno natural acoja las construcciones con plena armonía.

Prueba de ello es casa Ortigia, una vivienda acabada de restaurar que hemos visitado en Siracusa, y que originalmente era una antigua casa de pescadores frente al mar. Ubicada en la ciudad más importante de la maña Grecia que sigue conservando intacto todo el esplendor y el sabor de esta cultura milenaria, el proyecto partió de un gran objetivo: conservar la esencia y el estilo del espacio original, pero añadiéndole todo el confort y la comodidad que nos brinda la tecnología del siglo XXI.

Fubert Studio y los estilistas y decoradores Alberto, Alexia e Isabella Fucale fueron los responsables de llevar a cabo esta extraordinaria reforma con el fin de crear un nuevo espacio moderno y tranquilo que sirviera de casa de veraniego para la familia propietaria, así como para alquilarlo esporádicamente.

Sobre el autor

marta costa

Periodista

Periodista y coordinadora web de Interiores.

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