Nueva profesión, nueva vida

Una transformación profesional y también personal, eso es lo que la Escuela Madrileña de Decoración ofrece a la inmensa mayoría de sus alumnos, a los que forma, asesora y acompaña, incluso después de titulados.

Nueva Profesión, nueva vida
Nueva Profesión, nueva vida

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Puede que cuando se inauguró el centro, hace ya 12 años, su exigente programa de formación completa concentrada en el tiempo –4 meses en el formato presencial, un año online–, sobre una importante base teórica pero centrada en la práctica y enfocada al emprendimiento, pareciese una utopía; hoy, sus muchos casos de éxito le dan la razón. Y ventaja frente a sus competidores. 

A Raquel Simón, interiorista, fundadora y CEO de la Escuela Madrileña de Decoración, le gusta insistir, al hablar de ella, que la verdadera diferencia con otros centros está en que “nosotros ofrecemos un proyecto vital, y no solo educativo; para muchos de nuestros alumnos se trata de un auténtico cambio de vida”. También recordar que, cuando la inauguró, en 2008, nadie apostaba por el método que había diseñado con ese fin, que no es otro que el de “permitirles convertirse en quienes quieren ser”. Algo más de una década después, de sus aulas salen cerca de medio millar de profesionales titulados al año, que los mejores estudios de diseño nacionales se rifan, aunque la mayoría estén destinados a emprender, fundando sus propios estudios.

“La escuela nace como fruto de mi propia experiencia al formarme –recuerda–. La oferta se reducía entonces a dos opciones: los estudios universitarios –largos y exigentes– y una serie de centros con poco enfoque hacia la realidad de la profesión. Me di cuenta de la carencia formativa para un perfil que, por diferentes razones, ya no podía ni quería pasar por una carrera universitaria, lo cual hizo más fuerte mi necesidad de crear un centro donde todas aquellas personas que aman esta profesión, tuvieran una oportunidad, independientemente de su edad o recorrido profesional anterior”. Y, así, desarrolló “un programa de formación completa concentrada en el tiempo –4 meses en el formato presencial y un año online–, sobre una importante base teórica pero centrada en la práctica y enfocada al emprendimiento. Y que pone en contacto directo a los alumnos con lo mejor de lo mejor de la profesión –interioristas, marcas, proveedores, etc– desde el primer minuto”. Y añade orgullosa: “nadie creía que fuese posible, y hoy ofrecemos un doble título –el propio y el de la Universidad Europea de Madrid– y los mejores estudios de nuestro país nos piden alumnos para trabajar, y nos felicitan por su preparación”.

Copia de Sin título

Proyectos Cristina Criado

Se trata de entre 500 y 600, sumando formación presencial y online. Pero, ¿Cuáles son los perfiles principales? “La mayoría del alumnado está entre los 25 y los 35 años, y luego hay un 20% mayor de 40, donde encontramos los mayores casos de éxito. La principal diferencia es que los segundos lo tienen clarísimo: buscan ese cambio de vida profesional y no quieren trabajar para otros, sino por cuenta propia. Así, aparte de la formación teórica y técnica, trabajamos mucho la parte emocional: les ayudamos a conocerse, y fomentamos la seguridad y autoconfianza imprescindibles para sacar adelante un proyecto. La confianza en sí mismos les empiedra: a lo largo de su carrera tendrán que defender propuestas creativas –con una importante dimensión personal, subjetiva– ante clientes que no siempre aceptarán sus puntos de vista. Por eso les enseñamos no solo a ponerlos en valor, sino también a aceptar la crítica y aprender a gestionarla. Apostamos tanto por su talento como por su valor; y por eso queremos gente comprometida al 100%. No es cuestión de facturar lo máximo posible, sino de cumplir con uno de nuestros lemas fundacionales: Nueva profesión, nueva vida”.

Y como el emprendimiento no es ciencia ni arte, la formación de la Escuela Madrileña de Decoración está dirigida desde el primer momento a su práctica: “motivamos al alumno a conseguir los 5 imposibles: trabajar en lo que te apasiona, tener libertad de horarios y decidir el volumen de trabajo que uno asume, altos ingresos y cierto reconocimiento social. A los que hay que sumar otro elemento importantísimo: la capacidad de mejorar la vida de los clientes. Y para ello les asistimos hasta en el mínimo detalle: elección del modelo de empresa, socios sí o no, pasos para crearla, temas contables...etc. La mayor parte de nuestro alumnado escoge montar su propio estudio”. Y tal es el compromiso de la escuela –y de Raquel, su alma mater– que acaba adelantándonos su próximo proyecto, que está tomando forma en su cabeza ahora: “un laboratorio creativo al que el público general pueda dirigirse a través de la escuela, que dará visibilidad a nuestros alumnos, y también trabajo: un primer proyecto para su porfolio. No sé todavía cómo, ni cuándo, pero sí que acabaré haciéndolo realidad”. 

Proyecto María Rubio Sanz

Proyecto María Rubio Sanz

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